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Los 6 tipos de personalidad e ingeniería emocional con Arancha Merino

Foto del escritor: Cristodora Buiculescu
Cristodora Buiculescu
7 oct
9 min de lectura

Actualizado: hace 9 horas

¿Por qué reacciono siempre igual? ¿Por qué repito justo aquello que quiero cambiar? En esta entrevista, Arancha Merino responde con una claridad que se agradece. Desde su propia experiencia, nos explica cómo funcionan nuestras emociones, qué hay detrás de cada tipo de personalidad y cómo volver a lo que somos en esencia. Una conversación para escuchar con papel y bolígrafo a mano.


Quién es Arancha Merino


Arancha es economista, escritora y experta en Ingeniería Emocional. Dedicó cerca de dos décadas al mundo empresarial y antes de los cuarenta años ya había sido directora financiera, directora general y consejera delegada de una multinacional. Una crisis vital muy profunda la llevó a replantearse su vida y, alrededor de los cuarenta, empezó de cero. Se formó durante seis años de la mano de Preciada Azancot, creadora del MAT (Metamodelo de Análisis Transformacional) y de la Ingeniería Emocional, y desde entonces divulga esta metodología en cursos, talleres y libros. Es autora de Haz que cada mañana salga el sol (Alienta Editorial) y de ¿Por qué me pasa lo que me pasa?. Vive en Madrid.



Del éxito aparente a la vida para la que has venido


Su padre, con la mejor de las intenciones, le enseñó que para ser feliz había que tener éxito, y que el éxito era poder y dinero. Arancha estudió Económicas, se propuso llegar lejos y lo consiguió todo: reconocimiento, viajes en primera, un gran estatus. Al mismo tiempo, sentía por dentro una insatisfacción enorme que intentaba llenar con más: más sueldo, un puesto más alto, otro viaje.

Una crisis vital muy seria la hizo parar y preguntarse si había otra forma de vivir. Describe esa etapa como una lucha entre el ego, que siempre quiere más y lo llena todo con apariencia, y el ser, esa llamada interior que dice «hay algo más».


«Si le pones constancia, amor y muchos deseos de encontrar otro camino, otra respuesta, siempre el ser gana, siempre gana la luz.»

Durante nueve meses, que vivió como un parto, la acompañaron todos los miedos posibles: al dinero, a dejar de ser importante, a la reacción de su entorno. Con el tiempo comprobó que eran miedos falsos: el dinero volvió a llegar de otra manera, aparecieron amistades por afinidad, encontró al amor de su vida y construyó con su familia una relación nueva. Hoy define el éxito como conocerte, rodearte de personas bonitas, crecer y hacer crecer.


«El éxito consiste en vivir la vida para la que has venido, no la que te quieren contar.»



¿Por qué me pasa lo que me pasa?


Esa fue la gran pregunta de Arancha durante años, y hoy da título a uno de sus libros. Su respuesta: vivimos con emociones disfuncionales, poco adecuadas al estímulo que tenemos delante. Las emociones son las energías que nos movilizan, y cuando las usamos de forma desajustada afectan al cuerpo, a la mente y a lo que creamos y atraemos en nuestra vida.

¿Y por qué repetimos patrones que nos duelen? Porque es el único patrón que conocemos, y «más vale lo malo conocido» pesa mucho. El cambio llega cuando entendemos otras herramientas, las practicamos y comprobamos los resultados.



Personalidad y tipología: una ecuación de tres emociones


Aquí está una de las claves del MAT. Todos nacemos con una personalidad, que funciona como una ecuación de tres emociones. La primera es la emoción dominante o competencia, una cualidad innata: hay personas más abiertas, más sensibles o más tímidas de lo habitual. La segunda es el talento, nuestro don exclusivo, lo que nos hace únicos. La tercera es la vocación, el para qué estamos aquí, lo que da sentido a nuestra vida y nos regala libertad.

Según Arancha, antes de los siete años la gran mayoría de las personas se desconecta de sus mejores fortalezas. La competencia se infla y se convierte en un punto débil que mostramos a todo el mundo, el talento queda desconectado y la vocación se vive como algo prohibido. Esa es la tipología de personalidad.


«Nacemos con una personalidad y generalmente antes de los 7 años se convierte en una tipología. Es una prisión que encierra nuestro verdadero ser.»

Lo explica con un ejemplo. Un niño nace con la tristeza dominante, la emoción de la inteligencia, y su talento es el orgullo, la creación: imagina mundos, dibuja vacas moradas. Los adultos, con todo su cariño, le dicen que lo suyo es estudiar. Por amor a ellos, se desconecta de la creación y se vuelve perfeccionista y complaciente, cuando dentro de él vive un gran creador.

Según el método, la emoción que domina en la madre durante el embarazo influye en la emoción dominante del bebé. Todas las emociones tienen el mismo valor; lo importante es el equilibrio de la ecuación. Por eso dos hermanos pueden ser como el sol y la luna, y cada uno necesita que le hablen en su propio idioma emocional.



Las seis tipologías de personalidad


El MAT describe seis tipologías. Cada una tiene una emoción inflada, un talento desconectado y una vocación por recuperar. Arancha las presentó así:

Los seis tipos de personalidad, en una mirada

  • Fortificador: miedo inflado; su talento es la rabia y su vocación, la tristeza. Calla, aguanta y deja las cosas para mañana; guarda dentro una riqueza enorme.

  • Constructor: tristeza inflada; su talento es el orgullo y su vocación, la rabia. Perfeccionista y trabajador; conectado al orgullo, es el gran creador e inventor.

  • Revelador: rabia inflada; su talento es la tristeza y su vocación, el orgullo. Pura vitalidad, desafía las normas y es el más artista de todos.

  • Legislador: orgullo inflado; su talento es la alegría y su vocación, el amor. Gran sentido del deber; cuando conecta con la alegría, tiene la sonrisa más luminosa.

  • Reactivador: amor inflado; su talento es el miedo y su vocación, la alegría. Le encanta cuidar y salvar causas, e impulsa a los demás desde el backstage.

  • Promotor: alegría inflada; su talento es el amor y su vocación, el miedo, es decir, los límites. Optimista y emprendedor, convierte cada límite en un reto.


¿Cómo reconocer una tipología? Por la emoción dominante: la alegría se mueve a saltos, el miedo es lento, la tristeza es rápida y precisa, el orgullo es recto y digno. Se suman la forma de hablar, de comer y de relacionarse. Y las tipologías sirven también para empresas, ciudades y países.

Lo más valioso, para ella, es lo que cambia en las relaciones: al entender de dónde viene cada persona, el juicio se transforma en curiosidad. Su propuesta es hablar a cada uno desde su talento y su vocación: al constructor, pídele crear; al legislador, alegría; al promotor, cuidar y poner presencia.



Emociones auténticas y emociones falsas


Arancha propone dejar atrás la idea de emociones positivas y negativas. Todas son necesarias porque cada una tiene una finalidad. La clave es el estímulo: a cada situación le corresponde una emoción. Cuando conectamos con la emoción adecuada, esa emoción es auténtica y nos lleva a un buen resultado, sea miedo, tristeza o rabia. Cuando ponemos otra en su lugar, aparece una emoción falsa: la sentimos de verdad, y aun así responde a una distorsión de la percepción, como un holograma.

Lo ilustra con una lámpara: necesita electricidad para dar luz; la gasolina, estupenda para un coche, solo provocaría un cortocircuito.


«Las emociones son energías altamente especializadas, cada una en una finalidad.»

Las seis emociones y su finalidad

  • Miedo: detecta amenazas, riesgos y peligros y pone límites. Su finalidad es la seguridad.

  • Tristeza: percibe las pérdidas y activa la inteligencia para encontrar soluciones y aprender.

  • Rabia: percibe las injusticias, corta con serenidad lo tóxico y propone un «así sí».

  • Orgullo: conecta con el ser auténtico; es la emoción de crear, crecer, superarse y admirar.

  • Amor: crea un espacio seguro y se entrega a lo que merece la pena; nace de la admiración.

  • Alegría: recibe los regalos de la vida y llega como resultado de las demás; trae intuición, libertad y paz.


Arancha ve dos confusiones muy habituales. Vivimos las pérdidas con rabia, como si perder un avión fuese una injusticia, y eso genera rencor. Y ante una manipulación sentimos tristeza en lugar de rabia, y aparece la culpa. Con el miedo pasa algo parecido: tememos cosas inofensivas y pasamos por alto las amenazas reales. El miedo auténtico es un buen diagnóstico: «esta persona me da poca seguridad».


«Todas las emociones, si son auténticas, son tranquilas.»



El orgullo, la emoción más incomprendida


Para Arancha, el orgullo es la emoción que peor llevamos hoy: nos cuesta sentirnos orgullosos de algo bien hecho por temor a parecer prepotentes. El orgullo auténtico es la emoción del estatus personal, muy distinta del estatus social y de las comparaciones: superación, valentía y capacidad de reconocer lo valioso. Desde ahí entiende el síndrome del impostor: lo sentimos porque estamos desconectados de lo que somos.



Talento y vocación: el orden para reconectar


Todos nacemos con un talento, un don exclusivo. Cuando sentimos que estamos perdidos en la vida, explica Arancha, es porque estamos desconectados de él, y suele aparecer en los momentos de mayor crisis. Ella lo vivió así: en su etapa más difícil surgió una alegría de vivir que desconocía. Años después, con el MAT, descubrió que su talento es precisamente la alegría.

El camino de vuelta tiene un orden. Primero, bajar la competencia inflada. Después, el talento se activa. Y desde ahí se accede a la vocación. Arancha lo cuenta desde su propia tipología, la de legisladora: cuando suelta el control y la exigencia, empieza a fluir, se abre a la vida y llegan los regalos. Desde esa alegría conecta con su vocación, el amor, que vive como vocación de servicio.


«Cualquier tipo de persona a cualquier edad puede cambiar a condición de que quiera.»

A quien siente a los cincuenta o a los sesenta que es tarde, le responde con entusiasmo: en la madurez ya tienes claro lo que descartas, y eso es la mitad del camino.



Amor, admiración y libertad


¿Por qué nos enamoramos de unas personas y de otras? Para Arancha, el amor tiene que venir de la admiración y de un equilibrio entre dar y recibir. Además, muchas veces nos atrae quien tiene lo que anhelamos: alguien muy trabajador y pensador se siente atraído por una persona alegre y entusiasta. Funciona muy bien cuando cada uno respeta y aprende de las diferencias del otro y hace su parte.

Una idea suya que sorprende: el amor es para quien más lo merece. Dar amor a quien nos da pena es compasión, que pertenece a la tristeza, y a menudo crea más necesidad. El amor auténtico pide reciprocidad, presencia y un espacio seguro donde cada persona puede ser ella misma.


«El amor suelta y deja al otro libre.»

La dependencia emocional, en cambio, empieza por la sobreprotección: hacer que el otro me necesite para sentirme importante. Arancha lo llama un amor hipotecado. El primer paso para transformarlo es darse cuenta, y ese clic puede llegar en un instante.



Del conocimiento a la acción


¿Si quieres, puedes? Arancha cree que sí, cuando el querer es real. La pregunta clave es: ¿a qué estás dispuesta o dispuesto? El cambio llega al atreverse a probar, a equivocarse y a sentir con el cuerpo lo que la cabeza ya sabe. Por eso sus formaciones duran cinco años, con un encuentro al mes, para dar tiempo a practicar.


«Esto es más que la inteligencia emocional, es la ingeniería de las emociones.»

Ingeniería, explica, porque las emociones funcionan como un engranaje: cuando cada pieza está en su sitio, todo funciona. Con sus alumnos usa una imagen sencilla: en la poza de abajo todo son dificultades; en la de arriba todo fluye y la vida trae regalos.



Preguntas rápidas


  • Un libro para regalar: El Sermón del Monte, de Emmet Fox. Y también Las voces del desierto, de Marlo Morgan.

  • Una cena soñada: Con Preciada Azancot, su maestra, para hacerle las preguntas que tiene hoy.

  • Un pequeño placer cotidiano: El aperitivo diario con su pareja, su rato de calma por la noche y acompañar a alguien hasta que hace clic.

  • Un lugar que la inspira: Ibiza, fuera de temporada: su refugio, donde escribe y donde el mar le trae respuestas.



La frase para llevarte


«Atreverse a vivir la vida para la que has nacido está a muy poquito si realmente quieres. Yo te invito a que pases de la poza de abajo a la poza de arriba. Te acompaño, te doy la mano, pero tú tienes que hacer tu parte.» — Arancha Merino

Para llevarlo a tu vida

  • Ante una situación que te remueva, pregúntate qué ha ocurrido de verdad: ¿una amenaza, una pérdida, una injusticia o algo admirable? ¿Qué emoción te toca?

  • Recuerda un momento difícil que superaste y la cualidad tuya que apareció entonces. Ahí puede estar tu talento.

  • Esta semana, habla a una persona cercana desde su talento: pídele lo que mejor sabe ofrecer y observa qué cambia.



Escucha la entrevista completa




Libros de Arancha Merino: Haz que cada mañana salga el sol (Alienta Editorial) · ¿Por qué me pasa lo que me pasa?


Web de Arancha Merino: aranchamerino.com


Instagram de Arancha Merino: @merino.arancha


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