Trauma, sistema nervioso y yoga sensible al trauma con María Macaya

Actualizado: hace 9 horas
Hay preguntas que nos acompañan durante años: ¿por qué reacciono así?, ¿por qué vuelvo a elegir relaciones que me duelen? En esta entrevista, María Macaya nos ayuda a mirarlas con otros ojos. Con claridad, calidez y más de diez años dedicados al trauma, nos muestra que muchas de las cosas que resumimos con un «yo soy así» son, en realidad, formas que aprendimos para protegernos. Y que el cuerpo es un gran aliado para volver al presente.
Quién es María Macaya
María es fundadora y presidenta de la Fundación Rādika y especialista en trauma. Introdujo en España el yoga sensible al trauma y ha formado ya a más de mil profesionales en esta metodología. Estudió Relaciones Internacionales e Historia del Arte en Estados Unidos y un máster en Crítica de Arte. Se ha formado con grandes referentes internacionales como Gabor Maté, Bessel van der Kolk, Peter Levine y Stephen Porges, y ha profundizado en neurociencia, adicciones y recuperación, teoría polivagal y abordajes centrados en el cuerpo. En 2024 publicó Yoga sensible al trauma: sanando desde el interior, con Plataforma Editorial.
Del arte al trauma: un mismo hilo
Mirando atrás, María ve una coherencia en todo su recorrido. En el arte le interesaba por qué los artistas necesitaban expresar lo que expresaban; en la escritura, entrar en sus personajes y entender qué los movía. El yoga llegó con veintipocos años, en Nueva York, y se quedó en su día a día. Hace unos quince años, ya como profesora, la invitaron a trabajar en Mallorca con personas en proceso de recuperación de adicciones. Al principio el equipo terapéutico miraba la propuesta con cierta distancia; a los dos días los terapeutas empezaron a acudir a las sesiones para entender los cambios que veían en los usuarios. Algunos grupos pasaron de veinte a cien personas, y uno de los participantes le dijo que desde que ella estaba allí, por fin dormía.
De esa experiencia nació la Fundación Rādika. El nombre viene del sánscrito, «la que prospera», y conecta también con el latín radicare, volver a las raíces: la idea de que el bienestar está en nuestras raíces y, a la vez, es algo hacia lo que podemos crecer. Hoy la fundación cumple diez años y María la vive como una nueva familia.
«Entender el trauma creo que es entender al ser humano.»
Qué es realmente el trauma
Solemos asociar el trauma a una gran catástrofe: un accidente, una guerra, un ataque. María distingue entre el evento, lo que ocurre fuera, y el trauma, lo que ocurre dentro de mí como respuesta. Junto a los eventos que cualquiera reconoce como impactantes, hay experiencias más subjetivas que también dejan huella, como un divorcio, según la persona y su cultura. Algunos traumas impiden llevar el día a día; otros permiten seguir trabajando y teniendo pareja, y aun así nos encadenan: actuamos desde el dolor en lugar de hacerlo con libertad.
La palabra clave es agencia: la capacidad de elegir y actuar por uno mismo. Un evento se vuelve traumático cuando nos deja con poca agencia, con una sensación de impotencia. Por eso la infancia es tan delicada: un bebé o un niño depende por completo de los adultos y apenas puede elegir. Situaciones que de adultos gestionaríamos con facilidad pueden marcar a un niño. Y, como recuerda Gabor Maté, cuenta tanto lo que nos ocurrió como lo que nos faltó: el cariño, la presencia, el sostén.
El trauma, en tres ideas
El evento es lo que ocurre fuera; el trauma, la respuesta que queda dentro.
La clave es la agencia: cuanta menos capacidad de elegir, más huella.
Necesitamos el cariño tanto como el agua y la comida.
Las respuestas que aprendimos de niños
María lo explica con una imagen muy clara. La primera vez que a un niño le gritan, elige una vía: enfadarse, desaparecer en su cuarto o volverse perfecto para ganarse siempre la calma de los adultos. A esas tres se suma una cuarta, quedarse congelado. Coinciden con las cuatro respuestas de supervivencia: lucha, huida, congelación y sumisión. La estrategia funciona, se repite y con los años creemos que es nuestra forma de ser.
«Volvemos a ser ese niño y volvemos a agarrar esta respuesta que nos fue útil.»
En el cerebro, la amígdala actúa como centro de alerta emocional: gracias a ella corremos ante un peligro antes de pensarlo. Con el trauma crece y toma el mando, el llamado secuestro amigdalino, y la parte pensante queda en segundo plano. María insiste en una idea liberadora: la congelación y la sumisión son respuestas de supervivencia, y a veces son la única forma de salir adelante. Comprenderlo ayuda a soltar la culpa. También explica la disociación, esa manera en que la mente se protege «yéndose» en un momento insoportable, como quien recuerda el coche acercándose y después la ambulancia.
Y deja un mensaje esperanzador para quienes recuerdan poco de su historia: es posible sanar trabajando con cómo nos afecta hoy aquello que vivimos, además de crear una nueva narrativa cuando el recuerdo está disponible.
La ventana de tolerancia
Este concepto, desarrollado por Dan Siegel, se imagina como dos líneas: abajo, la calma; arriba, la activación, tanto para bailar con amigas como para correr con miedo. Dentro de la ventana sentimos emociones, incluso intensas, y seguimos al mando: podemos estar nerviosos o llorar y sostenerlo. Fuera de ella la emoción es más fuerte que nosotros: ataques de pánico, depresión o disociación.
Con el trauma ocurren tres cosas: pasamos de un extremo a otro de forma brusca, la ventana se estrecha y además se desplaza. Quien ha vivido mucho tiempo en alerta, como un veterano de guerra, siente la calma como algo extraño. El objetivo es ampliar la ventana para sostener más situaciones y más emociones, como la tristeza de un duelo. Un poco de nervios dentro de la ventana es incluso útil: María trabajó con tenistas profesionales y los quería justo arriba, con foco, energía y presencia.
Recursos que usa María para regularse
Agua fría en las muñecas antes de un momento importante.
Unos cuantos saltos para soltar la activación.
Cantar mientras camina: la voz y la garganta conectan con el nervio vago.
Beber agua a pequeños sorbos: tragar también calma.
El nervio vago y la sensación de seguridad
El nervio vago es el más largo del cuerpo y conecta la cara, el oído, la garganta, el corazón, los pulmones y el sistema digestivo. Stephen Porges lo situó en el centro de la teoría polivagal. María aclara que algunas partes de esa teoría están hoy en debate científico, mientras que su aplicación práctica sigue en pie: el sistema nervioso evalúa a cada momento si estamos a salvo, lo que Porges llama neurocepción. Al entrar en una sala escaneamos sonidos, olores y rostros, y el cuerpo decide si conectar o protegerse.
La buena noticia es que podemos intervenir. Cuando una reacción parece desproporcionada, podemos parar y preguntarnos qué está pasando, y después hacer algo que le diga al cerebro que el peligro es menor de lo que cree. Comer y beber también calman: si nos sentamos a tomar un bocadillo, el cerebro deduce que el oso está lejos.
Por qué repetimos patrones en la pareja
Cuando somos pequeños, lo que vivimos nos parece lo normal. Para sobrevivir, el niño sostiene a sus padres en un lugar ideal y, si alguien tiene la culpa, se la atribuye a sí mismo. Así construye su definición del amor, y de adulto busca lo que encaja con ella. Por eso muchas personas vuelven a elegir parejas que les duelen.
«Para sobrevivir siempre vamos a pensar: nuestros padres son los mejores, nos hagan lo que nos hagan.»
María ofrece una mirada esperanzadora: dos historias se encuentran porque el puzle encaja, y esa misma relación puede convertirse en el mejor lugar para sanar. Lo comparte desde su propia vida: lleva casi treinta años con su marido y con el tiempo ambos han ido transformando lo que los unió al principio. Para ella, estar bien del todo es un horizonte; siempre hay algo que trabajar, y la pareja puede ser un gran catalizador de ese crecimiento. Ella misma acude a terapia desde hace décadas y la vive como uno de los momentos favoritos de su semana.
Una sociedad adictiva
María parte de una idea que invita a la humildad: somos una sociedad adictiva. Algunas adicciones están bien vistas, como el gimnasio diario o el scroll en Instagram, y otras hacen más daño. Detrás de todas hay una búsqueda de felicidad y de calma cuando el mundo interno pesa demasiado. Por eso propone mirar a la persona con comprensión: ya está haciendo algo para estar bien. El paso siguiente es entender para qué usa esa estrategia y ofrecer otras más sanas.
Lo ilustra con un juego: piensa en un elefante verde; ahora intenta olvidarlo, y crecerá. En cambio, si te pido que pienses en un perro pastor catalán, marrón y peludo, el elefante desaparece. El cerebro reemplaza mejor de lo que olvida.
«Busquemos otras estrategias.»
Interocepción: escuchar hacia dentro
Junto a la vista, el oído o el olfato, tenemos la interocepción: la capacidad de percibir lo que pasa dentro, como el hambre, la sed o los nervios. El cerebro la usa de forma automática y también podemos entrenarla de manera consciente. Con la práctica creamos nuestro propio diccionario: cómo se siente cada emoción en nuestro cuerpo y qué necesitamos en ese momento. María recuerda además que las palmas de las manos y la zona de la cara y la mandíbula reciben mucha atención del cerebro, por eso son una puerta amable para empezar.
Un ejercicio para volver a tu cuerpo
Siéntate con los pies en el suelo y las manos sobre las piernas o el asiento, con los ojos abiertos o cerrados.
Explora la textura bajo tus manos o levanta los dedos uno a uno, al ritmo que elijas.
Abre y cierra las manos y percibe si notas alguna diferencia en las palmas.
Lleva las manos a la cara: sostén tu barbilla y tus mejillas o date un masaje suave en la mandíbula.
Vuelve a tu centro y abre los ojos a tu propio ritmo.
Yoga sensible al trauma: la sanación en acción
El yoga sensible al trauma es una metodología basada en evidencia que nació a principios de los 2000 de la mano de un grupo de profesores de yoga y de Bessel van der Kolk, a partir de una idea: si el cuerpo lleva la cuenta, el cuerpo tiene que formar parte de la terapia. Desde Rādika la han enriquecido con la compasión, la autocompasión y la regulación del sistema nervioso. María comenta estudios en los que la combinación de terapia y yoga sensible al trauma ofreció una mejoría más rápida y duradera. Es una práctica complementaria, adaptable a cualquier cuerpo y a cualquier espacio, y en ella la relación con quien acompaña es la parte fundamental.
«A mí me gusta llamarlo la sanación en acción. En vez de pensar en cómo hacer las cosas, las hago.»
Para María, yoga es estar con tu cuerpo y moverte a un ritmo que te sienta bien, mucho más que una postura avanzada. Y lanza un mensaje claro a los profesores: más de la mitad de las personas que llegan al yoga buscan regular su sistema nervioso. Asumirlo es una responsabilidad y una oportunidad para crear espacios seguros donde cada persona escucha lo que necesita y decide. En Rādika se forman profesores de yoga, terapeutas, coaches, personal de enfermería, médicos y trabajadores sociales, con una formación básica dos veces al año, una avanzada de seis meses, yoga oncológico y cursos de psicología, neurociencia y compasión.
Preguntas rápidas
Una creencia que ha transformado: Que tenía que complacer para ser querida.
Un miedo que mira de otra manera: El vértigo a bajar muy rápido en bicicleta: ahora lo acepta y elige su ritmo.
Un libro para todo el mundo: El que te guste y te motive. La idea es leer; en verano, ella elige ficción.
Cuando necesita volver a su centro: Yoga, deporte, cantar mantras, bailar y coser. Una estrategia para cada momento.
Tener una buena mentalidad: Una mente abierta a distintas perspectivas, para aprender cosas nuevas.
La frase para llevarte
«Busca distintas estrategias, porque en cada momento distinto te van a funcionar distintas, y busca las que te van bien a ti.» — María Macaya
Para llevarlo a tu vida
Cuando reacciones con mucha intensidad, pregúntate: ¿qué edad siento que tengo ahora?
Elige tres recursos que te calmen (agua fría, cantar, moverte) y tenlos a mano.
Dedica cinco minutos al ejercicio de las manos y observa qué cambia en ti.
Escucha la entrevista completa
Libro de María Macaya: Yoga sensible al trauma: sanando desde el interior (Plataforma Editorial)
Web de la Fundación Rādika: radika.org
Instagram de María Macaya: @mariamacaya_radika · @fundacion_radika
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