Deseo, sexualidad y relaciones de pareja con Aurora Maffii

Actualizado: hace 9 horas
La sexualidad forma parte de la vida de todas las personas, y aun así pocas veces nos enseñan cómo funciona. En esta entrevista, Aurora Maffii nos invita a mirarla con naturalidad, humor y mucho respeto. Con una energía expansiva y una gran claridad, nos explica qué es el deseo, por qué cambia, qué papel tienen las creencias y cómo la comunicación y la admiración sostienen una relación viva. Una conversación educativa y cercana para comprender mejor lo que ocurre en la intimidad y en la pareja.
Quién es Aurora Maffii
Aurora es psicóloga, sexóloga, terapeuta de pareja y conferenciante internacional. Es graduada en Psicología por la UCAM y está especializada en Sexología y Terapia de Pareja. Dirige su propia consulta en Murcia, donde trabaja con un equipo de psicólogas en crecimiento, y atiende en formato presencial y online. Entre sus especialidades están las disfunciones sexuales masculinas y las adicciones, dos ámbitos de la psicología que la apasionan.
Su vocación llegó muy pronto: a los once años ya sabía que quería ser psicóloga y a los catorce leía a Freud. Por eso dice que es psicóloga siempre, más allá del horario de trabajo. La sexología apareció en su primer año de universidad, en Florencia, cuando encontró en una librería un libro del psicólogo italiano Giorgio Nardone sobre los problemas sexuales. Lo leyó en una tarde y supo que ese era su camino. Más tarde ganó una beca para hacer sus prácticas en Argentina, donde terminó de enamorarse de la sexología.
«Yo no trabajo como psicóloga. Yo soy psicóloga siempre.»
Hablar de sexo con delicadeza
Para Aurora, la sexología es un ámbito alegre, porque trata algo que todas las personas compartimos. Al mismo tiempo, pide un tacto especial. Explorar la sexualidad de alguien es entrar en su esfera más íntima: en sus miedos, sus creencias y todo aquello que ha interiorizado como normal. Por eso, en consulta, entra «de puntillas», con calma y con mucho cuidado.
«De sexo se puede hablar. De hecho, de sexo se tiene que hablar, pero hay que entrar de puntillas.»
Su mirada es amplia: la sexualidad está presente en nuestra forma de hablar, de relacionarnos, de mirar y de conectar con los demás. Cada persona tiene un margen para explorarla y conocerse mejor, a su ritmo.
El yo erótico: vivir el sexo, además de tenerlo
Una de las ideas más bonitas de la entrevista es el yo erótico: la conexión con tu propia energía sensual. Aurora distingue entre sexualidad y sensualidad, que es todo lo que se relaciona con los cinco sentidos. Una persona conectada con su yo erótico disfruta del tacto del agua en la ducha, del olor de su perfume, de mirarse al espejo y decirse algo amable. El yo erótico también significa conocerse: saber qué te gusta y qué prefieres, lo que Aurora vincula con la inteligencia sexual.
De ahí nace una diferencia clave entre tener relaciones y vivirlas. Saber mucho de sexualidad es valioso; disfrutarla pide además estar presente. Aurora observa que el sobreanálisis y el ruido mental separan la mente del cuerpo. Lo explica con un ejemplo sencillo: si alguien te acaricia mientras piensas en la lista de la compra, las caricias pasan desapercibidas, por agradables que sean.
El deseo comienza fuera de la cama
Aurora recuerda que la respuesta sexual humana funciona como una curva con varias fases, y la primera, su favorita, es el deseo. El deseo es mental: es la anticipación del placer. Por eso todo empieza en la mente y mucho antes del encuentro. Lo que ocurre en la intimidad es el resultado de lo que la pareja ha cultivado a lo largo del día.
«El verdadero disfrute comienza cuando tú anticipas el placer que quieres vivir.»
Ese cultivo cabe en gestos muy cotidianos: una mirada, una caricia en el bar, un mensaje a media mañana que dice «estoy pensando en ti», un «te he echado de menos». Aurora usa una imagen preciosa: el deseo florece en un terreno fértil, y ese terreno se cuida antes de llegar a casa. También invita a ampliar la idea de sexo, más allá de un guion fijo, porque el juego, la complicidad y las caricias ya forman parte de él.
Sentirse deseable y entender que el deseo fluctúa
Cuando alguien siente que su deseo ha cambiado, Aurora propone dos primeros pasos. El primero es distinguir entre sentirse deseada, algo que llega desde fuera, y sentirse deseable, algo que depende de una misma: cómo me veo, cómo me trato, cómo me hablo. Para desear a otra persona, primero necesito gustarme a mí.
«Para trabajar el deseo hacia las demás personas, antes que nada me tengo que desear yo a mí misma.»
El segundo paso es aceptar que el deseo sube y baja, «como las inversiones en bolsa». Depende de variables internas, como el diálogo interno, y externas, como el estrés o el calor. Aurora explica que en muchas mujeres el deseo suele ser más responsivo, es decir, responde al contexto, mientras que en muchos hombres suele ser más espontáneo, siempre con matices personales. El trabajo consiste en descubrir qué lo enciende y qué lo apaga en cada caso.
Lo que enciende y lo que apaga el deseo
Lo enciende: el interés sincero por el día del otro, un halago, cuidarse y sentirse a gusto con una misma.
Lo apaga: la indiferencia durante el día, dar a la pareja por hecho, el estrés acumulado.
Una pregunta útil: ¿qué variables dependen de mí y cuáles puedo pedir a mi pareja?
Aurora comparte un dato que invita a mirar la vida entera: en la gran mayoría de los casos, quien siente menos deseo en la intimidad también ha dejado aparcados otros deseos, como tocar la guitarra o quedar con amigos. Por eso muchas veces el cambio llega al cuidar el contexto: poner límites, gestionar el estrés laboral, volver a dedicarse tiempo. Al recuperar el deseo por la vida, la persona vuelve a sentirse deseable y el deseo florece poco a poco.
La distancia erótica y un rechazo amable
Lo que más bloquea el deseo en el día a día, según Aurora, es dar a la pareja por hecho. Aquí cita a Esther Perel y su concepto de distancia erótica: un espacio de misterio que mantiene viva la curiosidad. Cuando estamos tan presentes que nos volvemos transparentes, el deseo pierde fuerza; la sorpresa y la novedad lo despiertan.
Otra idea muy valiosa es cómo vivir el rechazo. Aurora diferencia entre la acción y la persona, entre el ser y el hacer. Decir que ahora apetece otra cosa es rechazar un momento concreto, y la persona sigue siendo igual de querida y valiosa. Propone aceptar esa respuesta con respeto y buscar juntos otra forma de conectar.
«Estoy rechazando el acto, no a ti como persona.»
Otras formas de conectar
Ver una película juntos.
Darse un abrazo largo.
Mantener la conexión emocional aunque ese día el plan sea otro.
Usar un «semáforo» en casa: verde, me apetece; ámbar, necesito más tiempo; rojo, hoy prefiero otra cosa.
Creencias: dudar es libertad
La educación, la cultura y la religión tienen mucho peso en cómo vivimos la sexualidad. Para Aurora, el reto está menos en la creencia en sí y más en darla por verdadera para siempre. Escuchamos una idea, la hacemos nuestra y seguimos creciendo con ella hasta que algo, como una información científica o una conversación con una profesional, nos invita a revisarla.
«Donde hay duda, hay libertad de pensar como quieres llegar a pensar. Dudar es libertad.»
También detecta una tendencia a la resignación ante los cambios de la vida. Usa una comparación muy gráfica: la sexualidad es como un coche, que pide revisiones, ajustes y algún accesorio nuevo con el paso del tiempo. A los veinte, a los cuarenta o en la menopausia, el cuerpo cambia y la sexualidad se adapta y se vuelve a conocer. Ante cualquier cambio físico, lo adecuado es consultar con un profesional sanitario y, a la vez, mantener la curiosidad por descubrir esta nueva etapa.
Comunicación y la ansiedad de rendimiento
Aurora insiste en que hay que hablar de sexo, también en pareja. Muchas personas lo viven, pero pocas lo conversan y lo exploran. Lo compara con la cocina: probamos recetas nuevas, sabores de otras culturas, restaurantes distintos. La sexualidad nos acompaña toda la vida, así que merece la misma curiosidad y un aprendizaje continuo.
En su especialidad, las dificultades sexuales masculinas, observa a menudo la ansiedad de rendimiento: la presión por estar a la altura y la rumiación constante. Cuando el encuentro se vive como una obligación, el placer se aleja. Aurora recuerda que el placer y el disfrute compartido son el centro, y que el orgasmo forma parte del proceso, además de ser una meta posible.
Confianza, pactos y el amor como elección
Sobre las crisis de confianza en la pareja, Aurora comparte una mirada esperanzadora: con un buen acompañamiento, muchas parejas salen fortalecidas. Distingue dos tipos de confianza. La confianza por cariño es rápida y superficial. La confianza por respuestas se construye: la persona decide volver a confiar porque encuentra respuestas suficientes. En terapia la trabaja como un Jenga, ladrillo a ladrillo, con gestos y acciones concretas.
«Haces lo que dices que vas a hacer: cuando hay coherencia entre hechos y palabras.»
Aurora explica que cada pareja define sus propios acuerdos, y por eso es tan importante hablarlos con claridad. Propone revisar desde dónde se crean: desde la inseguridad o desde la construcción del amor que queremos vivir. Cualquier modelo de relación funciona mejor con comunicación, transparencia y límites claros, por ejemplo con una cita semanal para hablar de qué va bien y qué se puede mejorar.
También habla de las «parejas grises»: aquellas que han pasado de estar unidas a estar atadas, sostenidas por la costumbre. Recuerda que la zona de confort y la felicidad son conceptos distintos, y que la terapia de pareja sirve para entender qué quiere cada persona. A veces el camino es reavivar el deseo con novedad y anticipación; otras, tomar decisiones con valentía y dignidad. Ha visto a muchas personas recuperar su luz y su libertad tras un proceso así.
«El amor es una elección.»
Seducción: un juego donde ganan ambos
En la era digital todo es más accesible, y lo que es accesible se da más por hecho. Aurora echa de menos el cortejo, el juego previo, «hacer el amor con la mente». Su consejo: cultivar la seguridad en una misma a través del diálogo interno, salir un poco de la norma con detalles originales y pensar en la otra persona. La seducción es una ecuación de dos, un juego cuyo objetivo es que ganen ambos.
Para el inicio de una relación propone paciencia: en terapia de pareja se recomienda esperar alrededor de un año antes de tomar grandes decisiones. La razón está en la diferencia entre emociones y sentimientos. La emoción es una reacción y cambia a lo largo del día; el sentimiento es una construcción estable. Las decisiones importantes se toman mejor desde el sentimiento, después de una fase de conocerse y de tener claro qué buscamos.
Tres herramientas para reconectar contigo
El diario de los logros. Cada noche, antes de dormir, escribe al menos tres logros del día, por pequeños que sean: escuchar a tu hermana, aprobar un examen. Así potencias lo bueno que ya tienes.
Tu playlist sensual. Crea una lista de canciones por y para ti, que te suban el ánimo, y escúchala al vestirte o al arreglarte. La música te ayuda a ir más despacio y a conectar con tus sentidos.
Un diálogo interno amable. El lenguaje crea realidad: lo que te dices orienta cómo actúas y cómo te sientes. Elige palabras que te acerquen a lo que quieres vivir.
Aurora añade un consejo para los momentos íntimos: cuando la mente se escapa a las tareas pendientes, llévala a lo que estás sintiendo. Nombrar por dentro las sensaciones agradables las amplifica, porque lo que vives y lo que te cuentas van en la misma dirección.
«El sexo se vive en la piel, pero se narra en la mente.»
Y para quien vive su sexualidad desde el miedo, propone avanzar de forma gradual, empezando por lo privado, por la relación con una misma, y dando pasos pequeños. El miedo siempre parece más grande en la cabeza que en la realidad; al expresarlo, se hace más pequeño. Para Aurora, una sexualidad sana consiste en estar a gusto con una misma y con los demás, conocerse, informarse y actualizarse a lo largo de la vida.
Preguntas rápidas
Lo más sobrevalorado: El orgasmo.
Lo más infravalorado: La comunicación.
¿Conexión emocional o atracción física?: Ambas.
Lo que más apaga la chispa: Darnos por hecho y la indiferencia.
Un detalle clave en una pareja que funciona: La admiración: me interesa tu proyecto, tus ideas, tu creatividad.
Lo que crea una buena intimidad: Reservar un espacio en la rutina para disfrutar juntos, con calma y libres de presión.
¿Entenderse o desearse?: Si nos entendemos, también nos vamos a desear.
Un mito para dejar atrás: Que siempre tiene que empezar el hombre: la intimidad es cosa de dos.
¿Calidad o cantidad?: Calidad: un encuentro disfrutado por ambos vale más que muchos por obligación.
La frase para llevarte
«Sed libres de ser quien queréis llegar a ser, de vivir en la forma que queréis vivir y, por supuesto, también de gozar y disfrutar vuestra sexualidad.» — Aurora Maffii
Para llevarlo a tu vida
Esta noche, escribe tres logros de tu día en tu diario de los logros.
Envía hoy a tu pareja un mensaje cariñoso o un halago inesperado para cultivar el deseo fuera de la cama.
Reserva esta semana un rato para hablar en pareja de qué va bien y qué os gustaría explorar juntos.
Escucha la entrevista completa
Instagram de Aurora Maffii: @aumaffii
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