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Inflamación, estrés y digestión emocional con Fani García

Foto del escritor: Cristodora Buiculescu
Cristodora Buiculescu
17 jun
9 min de lectura

Actualizado: hace 9 horas

¿Y si el cuerpo, cuando duele o se inflama, estuviera intentando decirnos algo? Esta es la pregunta que recorre toda la conversación con Fani García. Desde la bioquímica, la psiconeuroinmunología y la hipnoterapia, Fani nos invita a mirar la salud como una red en la que la digestión, el estrés, las emociones, el descanso y la forma de vivir están conectados. Y nos recuerda algo muy esperanzador: tenemos mucho más poder sobre nuestra salud del que creemos.


Quién es Fani García


Fani es bioquímica, especialista en psiconeuroinmunología clínica (PNI) e hipnoterapeuta, y está especializada en el acompañamiento de personas con problemas digestivos. Es gallega, divulgadora sobre emociones y salud digestiva y creadora del método Reprogramación Neurodigestiva. Es autora de Es tu tripa la que grita. Entiende cómo tus emociones afectan tus digestiones y de Sé tú mismo con tu organismo. Más allá del síntoma, la red interior que sostiene tu salud, ambos publicados por Urano. A lo largo de su trayectoria ha acompañado a miles de personas a comprender la relación entre digestión, estrés y emociones.



Cuando el cuerpo te para


El camino de Fani empezó en su propio cuerpo. Mientras estudiaba Química, el estrés de la carrera, junto con experiencias vividas en la infancia y la preadolescencia, se tradujo en problemas digestivos: inflamación, reflujo, urgencias. Recorrió consultas de digestivo, nutrición y psicología y probó distintas dietas. Notaba cierta mejoría, aunque los síntomas seguían ahí, y su vida social, tan unida a la comida en España, se fue reduciendo.


«Cuando tú no paras, el cuerpo te para.»

El punto de inflexión llegó en una consulta, cuando le dijeron que tenía que aprender a vivir con aquello. Fani sintió que eso era sobrevivir y decidió seguir buscando. Se especializó en bioquímica y empezó a estudiar el eje intestino-cerebro. Exploró la medicina tradicional china, la naturopatía y el Ayurveda, y todas le devolvían la misma idea: «Fani, estás teniendo dificultad para digerir la vida». Una terapeuta le sugirió la hipnosis. Al principio imaginaba los espectáculos de escenario, y aun así se animó a probarla. Tras aquellas sesiones empezó a comer con calma, a disfrutar de comidas sociales y a notar que su cuerpo respondía. De ahí nació su formación como hipnoterapeuta y, con el tiempo, su propósito.



Vivimos vidas inflamatorias


Ante la inflamación solemos buscar una solución directa: si hay inflamación, dieta antiinflamatoria. Fani propone ampliar la mirada. Somos seres holísticos que formamos parte de un entorno, y el contexto en el que vivimos, y la forma en que lo vivimos, también influye en nuestra biología.


«No nos inflama solo la comida. Me puede inflamar el estrés, me puede inflamar vivir desincronizada de mis ritmos circadianos.»

Lo que también puede inflamar, según Fani

  • El estrés sostenido en el día a día.

  • Vivir desincronizados de los ritmos circadianos, por ejemplo con turnos de noche.

  • Pasar el día en una oficina, lejos del exterior y de la naturaleza.

  • La «infoxicación»: el exceso de información y estímulos. Su propuesta es activar el modo avión de vez en cuando.


Darnos cuenta de este contexto nos devuelve el poder. Tomar las riendas de la salud implica elegir prioridades: qué es lo más importante en tu caso y en tu momento vital. Así se construye, poco a poco, un contexto antiinflamatorio.



El intestino y el cerebro: una carretera de doble sentido


Fani explica que la microbiota participa en la producción de neurotransmisores como la serotonina, la dopamina o el GABA, al que llama «el sedante natural más maravilloso del mundo». Según comenta, el intestino fabrica alrededor del 90 % de la serotonina del cuerpo. Cuando la salud digestiva está afectada por un contexto inflamatorio o por estrés sostenido, la diversidad bacteriana se resiente, y eso también influye en el estado de ánimo.

La relación funciona en los dos sentidos: el estrés afecta a la digestión y una digestión alterada favorece la ansiedad y la irritabilidad. Lo ilustra con un ejemplo cotidiano: con una gastroenteritis, todos estamos más irritables. Para salir de ese bucle, Fani usa la imagen de un taburete con varias patas, como la alimentación, el descanso, el estrés o las emociones. Cada persona tiene su «talón de Aquiles», y el primer paso es identificarlo y empezar por ahí.



El síntoma como mensaje


Para Fani hay una creencia de fondo que, al transformarla, lo cambia todo: ver el síntoma como un error o un problema. Si es un problema, buscamos un parche para hacerlo desaparecer. Si es un mensaje, nos ponemos en la curiosidad y nos preguntamos qué nos está queriendo decir: quizás un alimento me sienta mal, quizás estoy viviendo días de mucho estrés, quizás estoy durmiendo peor.


«Si en vez de ver el síntoma como un error lo vemos como un mensaje, tu relación con el síntoma ya es otra.»

Esta mirada también sirve para elegir a quién acudir. Su consejo es sencillo: pregunta al profesional cómo ve el síntoma. Si habla de escucharlo, de ir a la raíz y de crear el contexto para que el cuerpo se recupere, estás ante una visión integrativa. Y anima a los profesionales a trabajar en red, igual que trabaja el cuerpo.



El inconsciente y el alimento emocional


Cuando hablamos de emociones y salud solemos quedarnos en la superficie: el estrés y la ansiedad del día a día. Fani propone mirar más hondo. En su visión, el inconsciente rige la mayor parte de las funciones automáticas del cuerpo, como el ritmo del corazón o la producción de ácido en el estómago, y está muy unido a nuestras experiencias vitales y a nuestra historia familiar. Por eso habla de dos alimentos: el físico, el que vemos en el plato, y el emocional, que recibimos de un abrazo, de una conversación o de un momento compartido.


«Si no sabes digerir la vida… la comida es vida.»

Lo que nos decimos al comer también cuenta. Si me siento ante un plato pensando «esto me va a sentar mal», le doy al cuerpo la información de que ese alimento es tóxico, y el cuerpo se protege. Fani lo llama profecía autocumplida. Además, la persona con síntomas digestivos suele vivir pendiente de su cuerpo durante todo el día, y en ese estado de alerta el organismo prioriza la supervivencia antes que la digestión. Su propuesta es elegir un punto intermedio, más neutro y curioso, en lugar de forzar afirmaciones que la propia persona siente lejanas.


«Es un plátano. Experimenta el plátano y veremos qué pasa, porque no todos los días son iguales.»



Diversidad en el plato, diversidad en la microbiota


Muchas personas llegan a consulta después de haber retirado por su cuenta lácteos, gluten, azúcar y otros alimentos. Escuchar al cuerpo es valioso, y Fani explica por qué conviene hacerlo con acompañamiento: la tolerancia oral, la capacidad de tolerar alimentos variados, depende de la diversidad bacteriana de la microbiota. Cuanto más variada es nuestra alimentación, más variados son los microorganismos que alimentamos.


«Restringir alimentos que no te sientan bien hace que más alimentos te sientan mal.»

A esto se suma el impacto emocional: leer cada etiqueta, llamar al restaurante para revisar ingredientes, vivir con la sensación de estar limitada. La comida pasa de nutrir a controlar la vida. Fani diferencia entre una dieta terapéutica, pautada de forma temporal por un profesional para un objetivo concreto, y la construcción de un estilo de vida, que se apoya en una buena relación con la comida y en la flexibilidad. Cada caso es único, así que ante cualquier síntoma digestivo o antes de cambiar tu alimentación, consulta con tu médico y con profesionales de la salud que te acompañen.



Lo crónico habla del pasado


Una de las ideas que más resuenan en la entrevista es su manera de mirar la palabra «crónico». Cuando a Fani se lo dijeron, su mente completó la frase con «para toda la vida». Y explica que en medicina se llama crónico a aquello que lleva en tu vida más de tres o seis meses. Es una descripción del camino recorrido.


«Yo siempre digo que lo crónico habla de nuestro pasado, no de nuestro futuro.»

Esta mirada abre espacio a la esperanza y a la acción. Fani prefiere hablar de terapias complementarias, porque suman a lo que la persona ya hace con su equipo médico.



La terapia como una buena digestión


Fani recuerda que la terapia es un camino compartido: una parte ocurre en la sesión y otra depende de lo que la persona hace después. Por eso al final de cada sesión pregunta: ¿qué vas a hacer con esto?

Para explicarlo usa una metáfora preciosa: el sistema digestivo. Primero aceptamos, tragamos; después digerimos; y luego llega el momento de integrar y asimilar lo que nos sirve y soltar lo que ya cumplió su función. Integrar es elegir qué hacemos nuestro, y ahí está la responsabilidad personal.


«El sistema digestivo es una metáfora maravillosa de la terapia y de la vida.»



Comer como un acto de autocuidado


Antes la comida era un ritual: todo se detenía para comer. Hoy, dice Fani, «la hemos ritualizado al revés»: comemos delante del ordenador, de pie o entre llamadas, y la comida se vuelve un trámite. Para ella, el cómo comemos importa tanto como el qué.

Lo más bonito es que este cambio está al alcance de cualquiera. Fani mejoró sus síntomas digestivos con apenas quince minutos para comer de táper en el trabajo: eran sus quince minutos, con sus límites, dedicados solo a comer. Para ella, autocuidado es también dedicar un rato a cocinar y sentarse a comer alimentos nutritivos, a ser posible de temporada y de cercanía. Y defiende la flexibilidad: lo importante es lo que hacemos la mayor parte del tiempo.

La escalera de la salud de Fani

  • Primero, el descanso y los ritmos circadianos: por la noche el cuerpo repara y limpia.

  • Después, el sistema nervioso: con un buen descanso es más fácil gestionar las emociones.

  • Luego, la alimentación: desde la calma, la relación con la comida es más sana.

  • Y el movimiento: un gran aliado cuando lo adaptamos a cómo estamos cada día, con amabilidad y a nuestro ritmo.




Escuchar al cuerpo más allá de las etiquetas


Fani comparte que durante unos cinco años fue vegetariana e incluso vegana, y que con el tiempo su cuerpo le pidió otros alimentos. Vivió ese cambio como un proceso interno de creencias y lo integró desde la coherencia con sus valores: elegir con consciencia el origen de los alimentos y agradecer lo que la nutre. A las personas que atraviesan un conflicto parecido les ofrece respeto y acompañamiento, sea cual sea su elección, y una invitación: soltar las etiquetas cuando se convierten en un corsé y escuchar lo que el cuerpo necesita en cada etapa.


«¿Por qué tengo que etiquetarme? Simplemente estoy escuchando mi cuerpo.»

En su libro Sé tú mismo con tu organismo, Fani explica el cuerpo como una red en la que el sistema digestivo, el inmune y el hormonal funcionan en conjunto y se adaptan constantemente. El libro ayuda a preguntarse qué puede estar pasando en esa red cuando aparece un síntoma, a nivel emocional, físico, hormonal e inmune. Y si tuviera que quedarse con una sola idea de la entrevista, lo tiene claro: empezar a ver el síntoma como un mensaje.



Preguntas rápidas


  • La emoción que más se refleja en la digestión: La rabia.

  • Algo que parece saludable y lo es menos: Los productos light y los ultraprocesados. Su consejo: llenar la cesta en el mercado local, en la frutería, la carnicería y la pescadería.

  • Un error común al querer mejorar la salud: Querer que sea para ayer: la prisa.

  • Una palabra que define su trabajo: Propósito.

  • ¿Qué pesa más, lo que comes o lo que sientes?: Lo que siente, con total claridad.

  • Un hábito que puede cambiar mucho la digestión: Ser coherente con lo que dices, haces y sientes.

  • ¿El síntoma es enemigo o aliado?: Aliado, siempre.

  • Algo que la hace sentir bien al instante: Descalzarse y pisar arena, hierba, naturaleza. Y para resetear, bañarse en el mar, en invierno o en verano.

  • Sus libros favoritos: El guerrero pacífico, Muchas vidas, muchos maestros y Transurfing.



La frase para llevarte


«Te invitaría a que al menos durante esta semana pudieses estar más en contacto con tu cuerpo y con sus necesidades. Dale aquello que te pida estos días, siendo coherente con él, y observa qué pasa con tus síntomas, con tu salud, con tu energía, con tu estado de ánimo, porque estoy segura de que algo cambiará.» — Fani García

Para llevarlo a tu vida

  • La próxima vez que aparezca un síntoma, pregúntate con curiosidad: ¿qué me está queriendo decir mi cuerpo?

  • Elige una comida al día para hacerla con calma: sentándote, con el móvil lejos, aunque sean quince minutos.

  • Identifica tu «pata» más débil del taburete (descanso, estrés, emociones o alimentación) y dale prioridad esta semana.



Escucha la entrevista completa




Libros de Fani García: Sé tú mismo con tu organismo · Es tu tripa la que grita (Urano)


Web de Fani García: digestionesemocionales.com


Instagram de Fani García: @digestiones_emocionales


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