Manifestación, abundancia y cábala con Jorge Muñoz Parral

Actualizado: hace 9 horas
Hoy se habla de manifestación en todas partes, y a la vez muchas personas se preguntan por dentro cómo empezar a traer a su vida aquello que desean. En esta entrevista, Jorge Muñoz Parral lo explica con claridad y con los pies en la tierra. Desde su experiencia y desde más de diez años estudiando cábala, nos muestra que manifestar es algo que hacemos cada día, y que entender las reglas del juego nos ayuda a elegir con más consciencia qué creamos.
Quién es Jorge Muñoz Parral
Jorge es autor best seller, coach y mentor, y uno de los referentes en habla hispana en manifestación, abundancia y cábala. Antes de dedicarse al acompañamiento trabajó durante diez años en cocina, una experiencia que hoy aparece a menudo en sus ejemplos. Se formó con Tony Robbins y lleva más de una década estudiando cábala. Es autor de El código de la abundancia, el libro con el que empezó todo y que, según cuenta, ha superado los 25.000 ejemplares; de El secreto del dinero, y de Cabalagrama, un libro dedicado al árbol de la vida y al autoconocimiento. Todos están autopublicados en Amazon. Conoce bien Girona, donde vivió unos años y a la que vuelve con cariño.
Manifestar: pasar de una idea a una realidad
Para Jorge, manifestar es algo cotidiano. Pensar qué ropa ponerse y ponérsela, imaginar una cena y prepararla: cada vez que una idea se convierte en realidad, estamos manifestando. Lo mismo ocurre con las situaciones que tememos, y por eso propone entender las reglas del juego, porque quien las comprende puede jugar mejor. Recuerda que Napoleon Hill, en Piense y hágase rico, observó que las personas de más éxito compartían esa capacidad de llevar una idea a la realidad, mucho antes de que se popularizara la ley de la atracción.
Su propio camino empezó con un aprendizaje. Al leer El secreto se motivó muchísimo: compró velas e inciensos, buscó el ciclo lunar adecuado, se sentó a visualizar y esperó. Al ver que los resultados tardaban, tuvo una revelación muy honesta: quizá la clave estaba en él. Desde entonces entiende la manifestación como una forma de alinearse con unas leyes, igual que un buen cocinero conoce el momento exacto de añadir el orégano para que conserve su sabor.
«Si entiendes las reglas del juego, puedes aprender a hackearlo.»
El miedo, un gran manifestador
Jorge explica que el miedo es un manifestador muy potente porque vive con total certeza: cuando tememos algo, estamos seguros de ese temor, y nuestra atención vuelve a él una y otra vez. Distingue entre la mente o el ego, que buscan sobrevivir y usan el miedo como herramienta, y el alma, que es creativa y ama dar y compartir. El miedo activa el cortisol y nos deja bloqueados; en cambio, la calma y la fe abren las puertas.
Para él, lo contrario del miedo es la fe, y la fe es un músculo que se entrena con acción. Lo vive en primera persona: hablar en público le costaba y, a fuerza de hacerlo, se convirtió en algo natural. La maestría es acción repetida, y el miedo también se transforma por repetición.
«La maestría es simplemente acción repetida. El miedo muchas veces simplemente indica que no lo has hecho suficientes veces.»
El miedo, en tres ideas
El miedo tiene certeza, por eso atrae con fuerza aquello que tememos.
Su contrario es la fe, un músculo que crece con la práctica.
La repetición convierte lo que hoy cuesta en algo que dominamos.
Dar y recibir: el dinero según la cábala
Jorge recuerda que la palabra cábala viene de lekabel, recibir. Todo ser humano tiene un potencial inmenso para recibir amor, riqueza y posibilidades. Y, a la vez, nuestra alma disfruta más dando que recibiendo: pensemos en la ilusión con la que preparamos un regalo o una sorpresa para alguien que amamos. Cuenta la historia de un cabalista al que preguntaron cuánto dinero había ganado en su vida; respondió con la cantidad que había dado, porque eso es lo que de verdad permanece.
Desde esta mirada, el dinero es sagrado porque se obtiene de aportar algo valioso al mundo y de resolver problemas a las personas. Lo ilustra con un ejemplo cercano: en un pueblo de Girona, la gente elige el restaurante lleno, porque reconoce el valor. La cábala, tal como la explica Jorge, entiende que el mundo espiritual y el material están unidos por un hilo, y que nuestro campo de acción como seres físicos es el mundo de abajo: si queremos transformar lo de arriba, empezamos por nuestro entorno más cercano.
También habla del merecimiento. La cábala lo relaciona con el llamado pan de la vergüenza: la incomodidad de recibir algo antes de sentir que nos lo hemos ganado. De ahí nace a menudo el síndrome del impostor, que Jorge considera muy humano y presente incluso en grandes deportistas. Su propuesta mira la relación interior con el dinero y el valor que cada persona aporta; el camino económico de cada uno es personal y se construye paso a paso.
«Lo único que tienes en la vida es aquello que has dado.»
Deseos maduros e inmaduros
En la cábala, explica Jorge, se habla de cuatro niveles de creación, y todo empieza en Atsilut, un plano parecido a lo que Platón llamaría el mundo de las ideas: un espacio ilimitado donde imaginar es neutro. Lo que define la esencia de un deseo es su dirección: egoísta o altruista. En lugar de bueno o malo, la cábala habla de maduro o inmaduro.
Un maestro se lo explicó con una imagen preciosa: una naranja verde está ácida, y basta dejarla al sol un tiempo para que madure y se vuelva dulce. Con las personas pasa igual. Querer más es legítimo cuando con ello vamos a dar más al mundo. Lo vemos en las madres que sacan adelante a sus hijos con muy pocos recursos: cuando una misión incluye a otros, encontramos fuerzas que parecían imposibles. Por eso, dicen los cabalistas, la intención con la que deseamos nos acerca o nos aleja de nuestras emociones más elevadas, como el amor, la fe, la esperanza y la ilusión.
«La felicidad no tiene sentido si no es compartida.»
Ego, autoestima y etapas de la vida
Jorge invita a hacer las paces con el ego. Igual que el cuerpo, forma parte de nuestra condición humana, y luchar contra él resulta incoherente. La cábala habla del Tikún y de la Teshuvá, la vuelta al origen: un camino de rectificación que se recorre siendo humanos. Describe además etapas de la vida: en la juventud el ego da impulso para salir al mundo, crecer y construir; hacia los 35 o 40 años llega el momento del propósito, que Jorge define como algo que se te da bien y que el mundo necesita; y más adelante, el de la espiritualidad y el legado.
Señala una diferencia que le parece clave: la espiritualidad judía, tal como él la entiende, sube para bajar. Las meditaciones y los nombres de Dios tienen como propósito llevar lo aprendido a la vida concreta, como astronautas que suben para volver con algo valioso. Y distingue con cuidado el ego de la autoestima: amar a los demás como a uno mismo empieza por quererse a uno mismo.
«Somos como una especie de astronautas que subimos para bajar.»
Las cuatro etapas de la manifestación
Jorge resume la ley de la atracción en dos palabras, intención y acción, y describe el proceso en cuatro etapas que alternan una energía expansiva, que la cábala llama masculina, y una energía concreta o restrictiva, llamada femenina. Según explica, ese es el significado del nombre sagrado de Dios, Yod-He-Vav-He: masculino, femenino, masculino, femenino. Lo cuenta con un ejemplo de cocinero: preparar un plato de macarrones.
1. El deseo (expansivo): imagina en grande. Visualiza el mejor plato posible, con el queso fundido y todo en su punto. Muchas personas visualizan en pequeño, y aquí conviene soñar a lo grande.
2. La mente (concreta): elige y haz un plan. De todas las opciones, escoge una pasta, una tienda, un camino. La cábala lo relaciona con la energía de Shadai, la del «hasta aquí».
3. Las emociones (expansivas): vuelve a sentir aquella imagen inicial. Siente que vas a cocinar un plato increíble y que la charla, la cita o el podcast van a salir de maravilla.
4. La acción (concreta): haz una cosa cada vez. Corta la cebolla de una manera, prepara la salsa de una forma, paso a paso.
Y al final llega el desapego. Cuando has hecho bien cada paso, recibes el resultado tal como es, con serenidad: si sale de maravilla, lo agradeces; si sale regular, aprendes. Para Jorge, el gran error es colocar el desapego al principio, porque crear empieza siempre por un deseo claro.
«El desapego va al final, cuando la gente lo pone al principio.»
Pedir desde la plenitud: el poder del «yo soy»
Jorge valora la oración y explica que lo decisivo es la consciencia desde la que pedimos. Pedir desde la carencia refuerza la sensación de falta, porque el cerebro atiende a aquello en lo que nos enfocamos. Además, el estrés eleva el cortisol y nos coloca en modo supervivencia, como quien huye de un león en la selva. Por eso la calma, la relajación y la meditación hacen la mente más receptiva a una nueva idea.
Propone ir más allá del «necesito» hacia el «yo soy» y el «yo tengo», con la imagen de un buffet libre en el que eliges con generosidad. Para él, las palabras son decretos que nos afectan directamente. Y recuerda que Moisés, según la tradición, destacaba por dos cualidades: humildad y perseverancia. Hacer, hacer y hacer, y cuando algo sale bien, reconocer que hemos seguido unas leyes.
«Solo puedes tener aquello que no necesitas.»
Un ejercicio: la hoja en blanco
Toma una hoja de papel en blanco y escribe lo que quieres conseguir, como si diseñaras tu vida.
Escríbelo como algo que ya tienes, en todas las áreas de tu vida.
Ponte metas más altas de lo que normalmente te pondrías.
Léelo cada noche al acostarte y cada mañana al despertar.
La resistencia y el salto cuántico
Los cabalistas, cuenta Jorge, relacionan el miedo con el ángel de la muerte, la consciencia de que las cosas se acaban, y lo asocian a la energía de la reacción impulsiva. Para dar un salto cuántico hace falta elegir una dirección distinta a la habitual. La herramienta que propone es instalar una resistencia: igual que una bombilla necesita una resistencia para dar luz, nosotros necesitamos una pausa entre el impulso y la respuesta.
El presente, dice, es perfecto y justo, porque refleja lo que hemos hecho hasta hoy; lo que está en nuestras manos es reinterpretarlo y crear un futuro distinto. Uno de sus consejos favoritos tiene que ver con la mirada hacia los demás: bendecir a quienes tienen y desearles más, como hacía Abraham, que bendecía a todas las personas que encontraba.
Cómo aplicar la resistencia
Observa el impulso cuando aparece.
Regálate una pausa: diez segundos, dos minutos o tres minutos de reflexión.
Decide desde ahí: eres tú quien elige cuándo actuar.
Cuando veas a alguien con abundancia, bendícelo y deséale más.
El entorno y la figura del justo
Para Jorge, el entorno es decisivo: puedes tener la mejor intención y la mejor teoría, y el entorno marca gran parte del camino. Recuerda la llamada de Dios a Abraham, Lej Lejá, «sal de tu casa», como invitación a crecer más allá de lo conocido. Él mismo lo vivió al salir de su entorno y madurar en otros lugares, entre ellos Girona. Llegar a un nivel nuevo pide ser una persona nueva, comportarse de una forma nueva y rodearse de un entorno nuevo. En la pareja, lo ideal es avanzar a la par y compartir un propósito, algo que dar juntos.
Aquí entra uno de los conceptos que más le gustan de la cábala: el justo. Ser buena persona es saber dar cuando toca dar y saber poner un límite cuando toca, como el padre que, por amor, ofrece un trozo de pastel a su hijo y pone el límite en el segundo. Para la cábala, poner límites también es sagrado. El justo es también quien ve el mundo como justo y bendecido, y así lo recibe.
«Siempre que puedas, ayuda a los demás, porque cuando ayudas a alguien te estás ayudando a ti mismo en forma de otra persona.»
Preguntas rápidas
Una creencia sobre el dinero que conviene revisar: Creer que el dinero es algo que se gana: para Jorge, el dinero es algo que se emana.
El mayor autoengaño en la manifestación: Creer que forzando o trabajando muchísimo lo vas a conseguir; a menudo así lo alejas.
Una decisión incómoda que cambió su vida: Salir de su casa y de su entorno, y dejar su trabajo para convertirse en coach y mentor.
Un hábito diario innegociable: Una ducha fría.
Una verdad incómoda sobre el éxito: El éxito es siempre justo.
Algo que soltó y entendió que era necesario: Amistades, relaciones o un trabajo. La realidad es siempre abundante y siempre ofrece opciones.
¿La abundancia se atrae o se construye?: La abundancia se crea.
Una práctica espiritual que funciona: El scripting. En pareja, visualizar y desear el éxito del otro y escribir metas conjuntas.
Algo que la gente confunde sobre él: Pensar que la manifestación es un abracadabra; para él es aprender a programar tu mente para que las cosas ocurran.
La manifestación en una frase, evitando esa palabra: Crear la vida que sueñas.
La frase para llevarte
«Las ideas te eligen. El secreto de la riqueza, el secreto de la manifestación, no está en lo que quieres, sino en lo que eres capaz de dar.» — Jorge Muñoz Parral
Para llevarlo a tu vida
Escribe en una hoja en blanco la vida que deseas, en presente y en grande, y léela por la noche y por la mañana.
Cuando sientas un impulso, regálate una pausa de unos minutos antes de responder.
Pregúntate qué puedes dar tú al mundo con aquello que deseas, y empieza hoy por un pequeño paso.
Escucha la entrevista completa
Libros de Jorge Muñoz Parral: El código de la abundancia · El secreto del dinero · Cabalagrama (autopublicados en Amazon)
Web de Jorge Muñoz Parral: jorgemp.com
Instagram de Jorge Muñoz Parral: @jorgemunozpr
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