Neurociencia, heridas emocionales y límites sanos con el Dr. Oriol Lugo

Actualizado: hace 9 horas
¿Por qué volvemos a tropezar con la misma piedra? ¿Y cómo sabemos cuándo ha llegado el momento de poner un límite? En esta entrevista, el Dr. Oriol Lugo nos acompaña a mirar dentro del cerebro con un lenguaje claro, humor y metáforas que se quedan grabadas. Une la ciencia actual con más de quince años de consulta y una idea que atraviesa toda la conversación: cuando entiendes lo que te pasa, puedes elegir.
Quién es el Dr. Oriol Lugo
Oriol es doctor en Psicología por la Universitat Ramon Llull, psicólogo clínico especializado en aplicar los avances de la neurociencia a la práctica terapéutica, docente y coach ejecutivo, con un máster en Coaching Ejecutivo y Personal por la Universitat Pompeu Fabra. Junto a Ana Farré fundó Owl Institute, un centro de psicología integradora, además de Owl Therapy y Owl Emocions, un proyecto extraescolar para desarrollar la inteligencia emocional y social. Es autor de numerosos libros de coaching, psicología práctica y autoayuda, entre ellos 24 preguntas y respuestas para cambiar tu vida en un día y ¡Corta por lo sano! Manual para liberarse de relaciones tóxicas y construir vínculos saludables (RBA Libros, 2024).
Qué son las terapias neurocientíficas
Oriol las define con sencillez: son terapias que llevan los últimos descubrimientos de la neurociencia a la práctica del día a día, para trabajar el estrés, los bloqueos y los traumas. Ese conocimiento sale de los laboratorios y de las universidades y llega a la consulta. Su gran aportación es la agilidad. Las terapias convencionales funcionan muy bien, y a la vez hay situaciones en las que el tiempo importa: quien tiene miedo a volar y quiere viajar este verano agradece un proceso más breve. Comprender cómo funciona el cerebro permite acelerar el cambio y llegar a niveles más profundos.
Para explicarlo usa el modelo de la mano de Daniel Siegel, inspirado en el cerebro triuno de Paul MacLean. Cierra el puño con el pulgar dentro: los dedos representan el neocórtex, la parte lógica; el pulgar, el sistema límbico, el de las emociones; y la base, la parte más antigua, la de la supervivencia. Oriol reconoce que autoras como Lisa Feldman Barrett cuestionan esa división, porque todo el cerebro está conectado; como metáfora, sigue siendo muy útil. La clave: el estrés y los traumas se resuelven bajando a las capas profundas, más allá del típico «yo lo controlo».
La alarma que se queda encendida
En la zona límbica están las amígdalas cerebrales, dos pequeñas almendras que se activan como alarmas ante el estrés, la tensión o el peligro. Son funcionales: nos protegen. Ahora bien, imagina una alarma sonando las veinticuatro horas durante semanas. Eso es lo que vive una persona con una fobia o con estrés crónico: la señal de peligro sigue activada.
Con frecuencia el origen está en la infancia, en la etapa de impronta, de los cero a los seis o siete años, cuando los niños son esponjas. Oriol lo ilustra con el ejemplo de un adulto fuerte y seguro de sí mismo que siente miedo a la oscuridad. Quien siente ese miedo es el niño o la niña que lo vivió entonces. Y añade un matiz amable: el cerebro activa y desactiva estas alarmas siempre desde la mejor intención.
Las herramientas de la consulta
Oriol se define como un psicólogo integrador: combina la hipnosis, las terapias neurocientíficas y lo que cada persona necesite. Destaca tres técnicas con veinte o treinta años de recorrido.
Tres técnicas neurocientíficas, en pocas palabras
EMDR (desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares): la persona conecta con la situación estresante y se acompaña con movimientos oculares, parecidos a los que el cuerpo hace de forma natural en la fase REM del sueño.
Brainspotting: parte de la idea de que allí donde miras es una forma de acceder a un recuerdo, igual que tus ojos buscan cuando intentas recordar qué comiste ayer.
Técnicas de integración cerebral (TIC): trabajan la comunicación entre los dos hemisferios a través del cuerpo calloso, esa «autopista» que el trauma llena de peajes, con estimulación bilateral, por ejemplo tapando un ojo y después el otro.
Oriol subraya también la letra pequeña. Estas terapias van muy bien para el estrés, las fobias, las manías o el TOC. En cambio, ante trastornos mentales graves, como la esquizofrenia, el trastorno bipolar o una depresión mayor, el propio protocolo pide mucha prudencia. Por eso es esencial una buena valoración previa con un profesional cualificado.
La película de miedo que se vuelve neutra
Ante la ansiedad que se mantiene en el tiempo, Oriol sigue un protocolo claro: encontrar el origen con una relajación profunda o con hipnosis, llegar a la escena fundante, recorrer después las escenas alimentadoras que se han ido apilando como una mochila y aplicar en cada una las técnicas de liberación.
Para explicarlo, propone imaginar la película de terror más terrorífica que conozcas mientras bostezas, te estiras y te relajas. La película sigue siendo la misma, y tú la vives de otra manera. Al cerebro le gustan las cosas claras: ante miedo y relajación a la vez, concluye que aquello ya es, como mínimo, neutro. Ahí actúa la neuroplasticidad: el recuerdo adquiere otro significado porque lo sientes en el cuerpo, con el corazón más lento y los músculos sueltos.
«No cambiamos el trauma como tal. Cambiamos cómo tú vuelves a revivir esa experiencia, pero estás tranquilo, estás tranquila.»
Psicología coaching y preguntas poderosas
Su tesis doctoral giró en torno a la psicología coaching, que aporta validación científica a las herramientas del coaching. Una de las más valiosas son las preguntas poderosas: llegan a la parte emocional y provocan un insight, ese momento en que la persona toma conciencia de algo y moviliza sus recursos. Otra clave es la adaptación: el profesional se ajusta a la persona y respeta su ritmo.
Las ocho heridas emocionales
Tras más de quince años de consulta, y desde sus propias heridas, que reconoce con naturalidad, Oriol identificó ocho heridas bastante universales. Cuando quedan pendientes, hacen que de adultos actuemos como el niño o la niña que fuimos.
AbandonoEl niño siente que papá o mamá están ausentes para él, aunque objetivamente fuera de otra manera.
RechazoQuedarse fuera del grupo, por ejemplo en el colegio.
HumillaciónSalir a la pizarra y escuchar las risas de toda la clase.
TraiciónSentirse engañado, a menudo en las primeras relaciones de la adolescencia.
Falta de compromisoPadres presentes a medias, que faltan al partido o a la función.
InjusticiaCrecer en un entorno muy rígido, donde todo está reglado y medido.
IndefensiónCrecer en un entorno muy desestructurado y lleno de tensión.
SobreprotecciónEl «niño burbuja» de padres helicóptero que evitan que se equivoque.
Y lanza un titular: la gente tóxica es un mito; lo que existen son relaciones tóxicas. Detrás de cada comportamiento hay personas heridas o personas con un trastorno psicológico concreto, y ponerle nombre es la forma de empezar a entenderlo. Una relación tóxica es el encuentro de dos personas con necesidades poco sanas que encajan. Por ejemplo, alguien con herida de abandono busca a quien le garantice que se quedará, y alguien con herida de injusticia busca el control. Hacen «match», se retroalimentan, y el vínculo resulta insano para ambos.
Cortar por lo sano: el último paso
Cortar es el último paso, cuando todo lo anterior ya se ha intentado, y es una forma de cuidarse: vivir una relación tóxica es como la gota malaya, la mochila se carga hasta que el cuerpo explota. La diferencia entre un corte sano y uno nacido del conflicto está en la conciencia. Cuando eres consciente de lo que te perjudica, eliges; y cuando eliges, eres responsable.
¿Por qué cuesta tanto poner límites, sobre todo con la familia? Por el apego. El niño interior sigue sujetando la cuerda porque, para el niño que fuimos, perder el amor de papá o mamá significaba ponerse en peligro. El adulto de hoy puede ofrecerle esa protección, como quien apadrina a su propio niño interior y le dice que ahora está a salvo con él.
Tres pasos sencillos (aunque requieren trabajo)
Consciencia: identificar cuál de las ocho heridas está detrás de tu patrón.
Liberación: volver a esas escenas del pasado y reprocesarlas con ayuda profesional.
Reconciliación, opcional: hacerla desde la paz y con condiciones, para que tus límites se respeten. Si la otra parte prefiere otra cosa, también puedes vivir en paz con tu decisión.
Pedir ayuda: el acto más valiente
Para quien siente que tiene que cortar y aún le falta el valor, Oriol propone un primer paso muy básico: pedir ayuda. Puede ser a un profesional, a un amigo o a un compañero de confianza. Al decir «me pasa esto», lo invisible se vuelve visible, y desde ahí empieza el trabajo. Pedir ayuda es un gesto de valentía, porque reconoce que el problema existe.
Su consejo práctico: antes de empezar, di «Te voy a contar algo y solo quiero que me escuches». Y si esa persona tiende a quitarle importancia, busca otro interlocutor.
Programados para sobrevivir
Oriol explica por qué a veces nos aferramos a lo que nos hace daño. Muchos comportamientos tienen ganancias secundarias, que él llama «falsos beneficios»: el cigarrillo da una pausa o un momento social. Y existe la «casa familiar», el entorno conocido donde nos sentimos cómodos: quien creció entre gritos puede buscar, de forma inconsciente, un entorno parecido. Lo racional sabe lo que conviene; lo inconsciente busca sobrevivir.
«Nuestro cuerpo no está programado para ser feliz. Estamos programados para sobrevivir, y el ser feliz es el extra, es el premio.»
La relación que sana y el rumbo del proceso
Oriol cita metaanálisis que apuntan a que lo que más sana en terapia es la relación entre terapeuta y paciente, por encima de cualquier técnica. Somos mamíferos y necesitamos el vínculo; el terapeuta ofrece apoyo, sostén y una forma de amor de ayuda que nos hace sentir acogidos. Por eso el objetivo es acompañar a la persona hacia su autonomía, lejos de la dependencia.
Ve la acción y la consciencia como dos polos que se retroalimentan, y prefiere acciones pequeñas y continuas. También recuerda que la velocidad necesita dirección: en terapia de pareja siempre pregunta por el propósito, ¿venís a reconciliaros, a conoceros o a cerrar bien la relación? El terapeuta es un catalizador de lo que la persona quiere hacer.
El diálogo interno: el hábito que más conviene cambiar
Para Oriol, el hábito que más conviene transformar es el diálogo interno negativo: a menudo nos hablamos peor que a nuestro peor enemigo. Es como una mancha en la ropa: cuando la ves, la limpias. Y los hábitos se sustituyen, así que cada frase dura merece una alternativa: de «soy un inútil» a «hoy he aparcado regular» y, mejor aún, a «cada vez lo hago mejor».
Un ejercicio para tu diálogo interno
Crea un grupo de WhatsApp contigo mismo o abre una nota en el móvil.
Cada vez que te hables con dureza, apunta la frase exacta.
Escribe al lado una versión neutra o positiva y empieza a usarla.
Espejos, sufrimiento y autocuidado
El mayor aprendizaje de su práctica clínica es que todos somos espejos. Lo resume con una frase que escuchó en una formación: «si te choca, chequéalo». Cuando algo de otra persona te molesta especialmente, merece la pena mirar qué toca dentro de ti, con curiosidad. Y sobre el sufrimiento, ofrece una mirada con sentido: algo en tu interior está intentando resolver un asunto pendiente.
Sobre el cuidado de los terapeutas es claro: somos esponjas y necesitamos válvulas de escape, empezando por la propia terapia, el deporte, la lectura, la escritura y el tiempo con los seres queridos. Él sale a correr por la montaña y usa terapias neurocientíficas, música bilateral con auriculares en momentos de tensión, tapping, terapia narrativa y un diario de sueños. Y propone a todo el mundo una revisión emocional periódica, igual que hacemos con los ojos, los dientes o el corazón.
«Cuídate para poder cuidar a los demás. Pero fíjate, el orden es este.»
Preguntas rápidas
Un mito de la terapia: Que te va a cambiar más de lo que tú quieras cambiar. La terapia es un vehículo, como un taxi, y tú decides el destino.
Su mayor aprendizaje en consulta: Que todos somos espejos.
Terapia que alivia o que transforma: Ambas son válidas y complementarias; lo importante es la coherencia con lo que buscas.
Su mirada terapéutica en una frase: Cuídate para poder cuidar a los demás.
La frase para llevarte
«Cambiar puede dar miedo, pero cuando empieces a hacer ese proceso de cambio vas a descubrir cosas muy divertidas, muy maravillosas de ti mismo.» — Dr. Oriol Lugo
Para llevarlo a tu vida
Repasa las ocho heridas y anota cuál reconoces en tus patrones de relación.
Durante una semana, apunta en el móvil cómo te hablas y escribe una alternativa amable para cada frase.
Elige a una persona de confianza y empieza con: «Te voy a contar algo y solo quiero que me escuches».
Escucha la entrevista completa
Libros de Dr. Oriol Lugo: ¡Corta por lo sano! Manual para liberarse de relaciones tóxicas y construir vínculos saludables (RBA Libros, 2024) · 24 preguntas y respuestas para cambiar tu vida en un día
Web de Dr. Oriol Lugo: owlpsicologia.com
Instagram de Dr. Oriol Lugo: @oriolugo
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