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Neurodivergencia en adultos, pareja y emociones con Sonia Santana

Foto del escritor: Cristodora Buiculescu
Cristodora Buiculescu
6 may
8 min de lectura

Actualizado: hace 9 horas

Hay conversaciones que ordenan por dentro. La entrevista con Sonia Santana es una de ellas. Con cercanía, humor y muchas horas de consulta a sus espaldas, Sonia nos explica cómo se relacionan lo que pensamos, lo que sentimos y lo que hacemos, cómo cuidar la memoria a lo largo de la vida, qué significa ser una persona neurodivergente y por qué las parejas a veces discuten una y otra vez por lo mismo. Un episodio para comprender mejor la mente y mirarnos, y mirar a los demás, con más empatía.


Quién es Sonia Santana


Sonia es psicóloga clínica y de la salud, especializada en neuropsicología, terapia de pareja, gestión emocional y acompañamiento a personas con TEA (trastorno del espectro autista). Trabaja sobre todo con adultos: personas que atraviesan dificultades en sus relaciones, que cuidan de un familiar con deterioro cognitivo o que descubren una neurodivergencia en una etapa más tardía de la vida. Su forma de trabajar combina la evaluación rigurosa con una mirada práctica y muy humana.



Un camino que nace de querer entender


Sonia iba para arquitecta. Durante años se sintió de esas personas que encajan a su manera y que buscan comprenderse. En un momento de cambio vital lo dejó todo y le surgió una idea: estudiar psicología. Ahí se le abrió un mundo enorme, una puerta para entenderse a sí misma, entender a los demás y entender la vida. Más tarde, la experiencia de convivir en casa con personas neurodivergentes la llevó hacia la neuropsicología.


«Se me abrió una puerta a entenderme, a entender las cosas, a entender la vida.»



Pensamiento, emoción y acción: la rueda


Sonia parte de una idea de base: somos seres biopsicosociales. Traemos una parte innata y, a la vez, el entorno nos va formando. Lo que vivimos, cómo lo aprendemos y cómo lo gestionamos va dando forma a nuestros patrones. Y aun así, el entorno marca una tendencia, y cada persona puede abrirse a un mundo diferente.

En consulta explica siempre una rueda: un pensamiento lleva a una emoción concreta, y esa emoción lleva a una acción, muchas veces aprendida en el pasado. Somos cognición, emocionalidad y comportamiento, y da igual por dónde entremos en la rueda: todo está conectado. La buena noticia es que basta con cambiar una pieza, por ejemplo la acción, para que todo el ciclo se transforme.


«Somos cognición, emocionalidad y comportamiento. Siempre vamos a entrar en esa rueda.»

Para mejorar el diálogo interno, Sonia propone un ejercicio sencillo y revelador: imagina que tu cerebro está sentado en una silla delante de ti, como un niño de cinco años. ¿Le dirías lo que te estás diciendo a ti mismo? La mayoría de las personas descubre enseguida que a un niño le hablaría con mucha más amabilidad. Esa misma amabilidad es la que podemos ofrecernos.



Estrés, atención y memoria


Muchas personas llegan a consulta preocupadas porque olvidan cosas. Sonia distingue entre el envejecimiento normal y el deterioro cognitivo. Con los años es habitual prestar menos atención a lo cotidiano; cuando la atención baja, la información queda poco registrada en el cerebro y luego cuesta recuperarla. El deterioro cognitivo empieza cuando se pierden habilidades que ya estaban aprendidas, por ejemplo, saber cocinar.

Entre los factores emocionales que más afectan a la cognición, Sonia destaca el estrés, junto a la ansiedad y la tristeza profunda. El estrés nos coloca en un estado de hiperalerta continua, centrados en cosas ajenas a nuestro día a día. En ese estado, como dice ella, dejamos de dirigir nuestra propia nave: la atención se dispersa y parece que la memoria falla, cuando en realidad lo que falta es atención. Por eso, ante cualquier duda sobre la memoria, lo indicado es consultar con un profesional cuanto antes: empezar pronto marca la diferencia.


«Tú ya no diriges tu nave, tu cerebro, porque está totalmente todo activado.»

Cuidar la mente antes de que haga falta

  • Hacer deporte con regularidad, y mejor aún si es un deporte en el que tienes que pensar.

  • Llevar una vida razonablemente sana y dormir las horas que tu cuerpo necesita.

  • Reducir el estrés todo lo posible.

  • Usar la cabeza a diario: sopas de letras, sudokus, crucigramas, ajedrez, Tangram o juegos de memoria.

  • Reservar momentos de esfuerzo mental propio: para Sonia, las pantallas adormecen el cerebro.




La neuropsicología y el cuidado de las familias


Cuando aparece una enfermedad neurodegenerativa, el papel del neuropsicólogo es trabajar la atención, la memoria y las funciones ejecutivas para mantener las capacidades durante el mayor tiempo posible. Así mejora la calidad de vida de la persona y también la de quien la cuida. Sonia empieza siempre por una evaluación: una entrevista para ver cómo habla y se comunica la persona y unos test para saber qué área concreta necesita apoyo. A partir de ahí elige los ejercicios, con un objetivo claro y aprovechando bien el tiempo.

  • Atención antes que memoria. Cuando falla la memoria, a menudo empieza por la atención y combina ambas.

  • Tangram. Para la parte visoespacial: construir una figura a partir de piezas.

  • Completar un dibujo. La persona recibe la mitad de un dibujo y dibuja la otra mitad.

  • Series numéricas. Encontrar parejas de números iguales entre muchos otros, un trabajo intenso de atención y memoria.

Sonia dedica una atención especial a las personas cuidadoras, que a menudo cargan con un gran peso emocional. Su recomendación es doble: la psicoeducación, para que la familia entienda qué va a pasar y comprenda que ciertas conductas forman parte de la enfermedad, y el apoyo, tanto de grupos de personas en la misma situación como de un profesional. Pedir ayuda aligera mucho la carga.



Qué es una neurodivergencia


Sonia lo define con sencillez: una neurodivergencia es una manera diferente de procesar la información, una manera diferente de funcionar del cerebro. Hoy se habla más de ello porque hay más información y más conciencia, y por eso más adultos buscan respuestas a experiencias que llevan años viviendo.

Bajo este paraguas se incluye todo lo relacionado con el neurodesarrollo. Las tres neurodivergencias que más trabaja Sonia son el autismo (TEA), el TDAH y las altas capacidades; también forman parte de este grupo la dislexia, la discalculia o el síndrome de Tourette. El autismo es una forma de neurodivergencia, y existen muchas otras: una persona con TDAH o con altas capacidades también es neurodivergente. Además, algunos rasgos pueden coincidir en la misma persona, lo que se conoce como doble excepcionalidad, y el acompañamiento se adapta a cada caso.

Además, la neurodivergencia acompaña a la persona desde que nace, viva en el campo o en la ciudad. Lo que cambia es el entorno: cuando la sociedad exige encajar en un molde concreto, con mucha vida social y muchos estímulos, las diferencias se hacen más visibles.


«Como la sociedad nos exige tanto encajar en un sitio concreto, se ve más que tienes una neurodivergencia.»



Autismo en la vida adulta


Sonia insiste en la importancia de un proceso diagnóstico serio. Un diagnóstico de autismo requiere tiempo, una evaluación cuidadosa y pruebas estandarizadas específicas, además de cuestionarios complementarios. En la entrevista menciona el ADOS-2 como la prueba de referencia que debería formar parte de toda evaluación. Para el diagnóstico se observan, sobre todo, la comunicación social, los intereses intensos y focalizados y la flexibilidad mental. Y la persona merece salir de consulta con información y acompañamiento para el camino que empieza.

Recibir el diagnóstico en la edad adulta suele vivirse como una montaña rusa. Sonia lo describe en tres momentos:

El diagnóstico en adultos, en tres momentos

  • Alivio: por fin hay una explicación para muchas experiencias vividas durante años.

  • Duelo: llega la conciencia de que es real y toca digerirlo.

  • Reconstrucción: la persona vuelve a mirarse y construye una nueva idea de sí misma, ahora con más comprensión.


En el día a día, muchas personas autistas viven las situaciones sociales con un gran gasto de energía. Sonia explica el enmascaramiento: estar pendiente de cada gesto, de cuándo reír, de si algo es una broma o va en serio, para seguir el hilo de la conversación. Ese esfuerzo continuo agota, y por eso en su consulta muchas personas llegan con ganas de quedarse en casa y una sensación de bajón que, en realidad, es sobreestimulación. Aprender a regularse y a cuidar los tiempos de descanso cambia la forma de vivir.


«Tú estás sobreestimulado y no sabes cómo regularte.»



La pareja: lo que hay debajo


Cuando una pareja discute siempre por lo mismo, Sonia lo tiene claro: el día a día molesta porque hay algo de fondo pendiente de trabajar. A su consulta llegan muchas parejas en las que uno de los dos, o ambos, son neurodivergentes. Un ejemplo frecuente: una persona autista, tras un exceso de estímulos, necesita apagar, aislarse y estar en silencio un rato, y su pareja lo interpreta como frialdad o falta de cariño. Entender que se trata de una necesidad de regulación, y que el vínculo sigue ahí, transforma la relación.

Ante una infidelidad, Sonia propone mirar debajo en lugar de poner un parche: entender qué malestar llevó a buscar fuera lo que faltaba dentro y acompañar con cuidado a quien ha vivido la herida para recuperar la confianza. A veces la terapia es conjunta y a veces cada persona necesita además su propio espacio individual.

¿Y el error más habitual? Echarse la culpa y competir por tener la razón. Sonia lo explica así: detrás de esa necesidad hay una búsqueda de validación, algo que todos necesitamos, y existen muchas otras formas de sentirse validado. Cada persona decide desde su punto de vista, y la mirada es subjetiva. Además, cada uno llega a la pareja con las creencias de su familia, y el reto es crear juntos una manera propia de hacer.


«Hay otras maneras de ser validado. No necesitamos tener la razón.»

Al empezar la terapia, Sonia aclara el objetivo: ver si la pareja puede continuar junta. Son ellos quienes, al ver la realidad tal como es, descubren qué camino quieren tomar. De media, en unos seis meses suele haber resultados, según cada caso y las ganas de trabajar de ambos.



La ansiedad como indicador


Para Sonia, la gestión emocional es clave para todo el mundo, seas neurodivergente o neurotípico. La gran trampa es luchar contra las emociones incómodas, aparcarlas y creer que así ya están gestionadas. La ansiedad es el ejemplo más claro: muchas personas llegan pidiendo que se la quiten. Su propuesta es otra: aprender a convivir con ella y verla como una señal.


«Deja de luchar contra ella y empieza a verla como un indicador de que algo está pasando, y ahí todo cambia.»

Cuando aparece la ansiedad, la pregunta útil es: ¿qué está pasando en mi día a día para que la sienta? Quizá toca parar, poner límites o revisar algo que está pesando. Vista así, la ansiedad deja de ser un enemigo y se convierte en una maestra que esconde aprendizajes. Para acompañarla, Sonia recomienda la respiración consciente y diafragmática, que ayuda a activar el sistema parasimpático y el nervio vago.

Respiración consciente, paso a paso

  • Túmbate y, durante unos minutos, simplemente observa tu respiración tal como es: ¿rápida, lenta, con suspiros?

  • Cuando te sientas preparada o preparado, inspira contando hasta cuatro.

  • Mantén el aire contando hasta cuatro.

  • Suelta el aire contando hasta seis. Si te cuesta, tu respiración iba rápida: observa y retoma a tu ritmo.




Entender para poder cambiar


Comprender cómo funciona la mente es, para Sonia, la clave para salir de cualquier bucle, y por eso lo primero que enseña es la rueda de pensamiento, emoción y acción. Su consejo para quien se sienta identificado es directo: si sientes malestar en tu vida, busca un profesional. Pedir ayuda es un acto de cuidado y hace el camino mucho más llevadero.



Preguntas rápidas


  • Una creencia sobre la mente que conviene revisar: Pensar que la mente es fija. La mente puede cambiar.

  • Lo que más le gusta de su trabajo: El bienestar que trae.

  • Algo que ha trabajado en sí misma: La rigidez mental.

  • Una emoción que merece ser mejor entendida: La ansiedad.

  • Un pequeño hábito con gran impacto: El deporte.

  • Un libro recomendado: Sin miedo, de Rafael Santandreu.

  • ¿Qué pesa más, lo que vivimos o cómo lo interpretamos?: Cómo lo interpretamos, con total claridad.

  • Lo que la sociedad necesita entender: Que la otra persona es alguien que quizá está pasando por su propio proceso. Más empatía.



La frase para llevarte


«La vida es muy corta para estar perdiendo el tiempo o la energía en cosas incontrolables.» — Sonia Santana

Para llevarlo a tu vida

  • Esta semana, cuando te hables con dureza, imagina a tu cerebro como un niño de cinco años y reformula la frase con cariño.

  • La próxima vez que sientas ansiedad, pregúntate: ¿qué me está indicando sobre mi día a día?

  • Regálate cada día unos minutos de deporte o de un juego que te haga pensar: tu mente te lo agradecerá.



Escucha la entrevista completa




Web de Sonia Santana: soniapsicologagirona.com


Instagram de Sonia Santana: @sonia.connecta.psicologia


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