Patrones familiares, regresiones y constelaciones con Lola de Miguel

Actualizado: hace 9 horas
¿Por qué vuelvo a vivir la misma historia en la pareja, con el dinero o en el trabajo? Es una de las preguntas que más se repiten en consulta, y en esta entrevista Lola de Miguel la responde con la claridad que dan más de treinta años acompañando a personas. Con humor, cercanía y una enorme generosidad, nos abre la puerta de dos herramientas que conoce a fondo, la terapia regresiva y las constelaciones familiares, y nos recuerda que mirar hacia dentro es el camino para recuperar la libertad de crear nuestra propia vida.
Quién es Lola de Miguel
Lola de Miguel Campos es psicóloga y una referente en hipnosis regresiva y constelaciones familiares en España. Estudió Psicología en la Universidad de Santiago de Compostela y se formó después como educadora especializada, en bioenergética, psicomotricidad, PNL, técnicas regresivas y constelaciones familiares, con maestros como Bert Hellinger, Stephan Hausner y Franz Ruppert, además de una formación específica en trauma. Vive en Barcelona desde 2007, ofrece formaciones en España, México y Perú, y es autora de varios libros publicados en Ediciones Obelisco. Además, facilita talleres de constelaciones familiares en MindsetPRO Academy, en Girona.
El sanador herido: un camino que nace de la propia historia
Lola explica que muchas personas que acompañan a otras empezaron buscando respuestas para sí mismas. En astrología lo llama Quirón, el sanador herido. En su caso, el punto de partida fue un miedo muy intenso a hablar en público, a expresarse y a la autoridad, que nació en una infancia marcada por una educación muy exigente y una gran sensibilidad. Soñaba con ser abogada y eligió la psicología para entender qué le ocurría.
«Necesitamos sanarnos a nosotros mismos para tener esa fuerza para poder sanar a los demás.»
La carrera le dio comprensión, y la verdadera apertura llegó con la técnica regresiva. En una regresión pudo ver la imagen de la infancia que había quedado grabada en su inconsciente y que había dado origen a ese miedo. Lola lo explica así: ante un trauma, el cerebro elige una forma de reaccionar y, como gracias a ella sobrevivimos, esa respuesta queda fijada y se activa de forma automática, igual que levantamos las manos cuando alguien nos lanza una pelota. Ella eligió la evitación y la huida. Después llegaron la PNL y las constelaciones familiares, tan visuales que le permitieron verlo todo. Hoy se define con humor como «una tímida trabajada».
Seguir la llamada del alma
Lola tenía en Pontevedra una consulta que la hacía feliz, en una ciudad pequeña y con gran calidad de vida. Un día sintió que la ciudad había «dejado de tener música» y que la tristeza crecía. Su profesor de constelaciones, que trabajaba en la India, la invitó a parar y a viajar. Fue por un mes y se quedó seis. Allí conoció a personas de Barcelona que la invitaron a hacer constelaciones en la ciudad, y poco a poco todo empezó a cerrarse en Pontevedra y a abrirse en Barcelona.
Un día de Sant Jordi, enamorada de la ciudad, decidió quedarse. Tenía 47 años. Lo anunció en un grupo de constelaciones para tomar fuerza y comprometerse, y en septiembre de 2007 empezó de cero en una ciudad donde la conocían muy pocas personas. Para ella, esa decisión y el viaje a la India son dos de las elecciones que cambiaron su vida, y una gran lección: moverse también es una oportunidad de crecimiento.
«Fue como una llamada del alma, que la tienes que seguir.»
Sus libros: el conocimiento al servicio de los demás
Cada libro de Lola nació de una necesidad concreta. Estos son los que comentó en la entrevista:
Constelaciones familiares. Su primer libro, con DVD: los principios sistémicos explicados de forma clara para el gran público.
Regresiones: vivir el pasado para sanar el presente. También con DVD: la teoría de la técnica y dos regresiones grabadas, a la infancia y a otra vida.
Una mirada al Alzheimer y a las enfermedades a través de las constelaciones familiares. Su libro más personal, sobre lealtades familiares, secretos de familia y el poder de la aceptación.
Yo soy mi árbol genealógico. Un manual práctico para investigar la propia familia con las preguntas adecuadas.
Movimientos sistémicos. Su obra más extensa: todo lo que aplica en terapia desde hace treinta años, con ejercicios fáciles de seguir.
Para Lola, el conocimiento está para repartirlo. Actualmente prepara un nuevo libro y una formación sobre la pareja.
Por qué repetimos los patrones de nuestra familia
La respuesta de Lola es directa: mientras vivimos de forma inconsciente, repetimos las historias de nuestra familia. Y desde la conciencia podemos crear nuestro propio destino. Para ilustrarlo cita un experimento con ratas que aprendieron a alejarse de la flor del cerezo tras recibir descargas; varias generaciones después, sus descendientes seguían evitándola, aunque esa experiencia la habían vivido solo sus antepasados.
«La genética nos condiciona, pero no nos determina.»
Por eso, cuando alguien dice «siempre atraigo el mismo tipo de pareja» o «el dinero se me escapa», Lola mira las lealtades invisibles con el sistema familiar. En sus palabras, a la hora de elegir pareja elegimos con los ojos de los ancestros. Conocer nuestra historia es la llave para trascenderla.
Las capas que explora Lola
La educación recibida y las creencias que hemos ido formando.
Lo que viene directamente del padre y de la madre, y la vida intrauterina.
Lo transgeneracional, presente en todas las personas que ha acompañado.
Lo kármico, ligado a otras vidas, que ella entiende como aprendizaje, lejos de la idea de castigo.
Siempre empieza por el aquí y el ahora, y desde ahí va hacia atrás.
Qué es realmente una regresión
Muchas personas se asustan al oír la palabra regresión porque imaginan que perderán la conciencia. Lola lo aclara: la regresión es una hipnosis consciente, un movimiento voluntario de bucear dentro de uno mismo. Lo compara con un ordenador: el ordenador y el programa son tuyos, y la terapeuta actúa como una programadora que te ayuda a ver qué programa se instaló en tu infancia o en tu historia familiar. Es como una inmersión en una cueva con una guía que va señalando el camino.
«La persona siempre tiene la voluntad de poder decir: lo terminamos, ya es suficiente.»
La persona llega a un estado de relajación muy profundo y conserva en todo momento la capacidad de decidir. Lola distingue entre recordar y revivir: al revivir participan todas las emociones, y el objetivo es liberar. Cada persona accede a su manera, con imágenes, sonidos o sensaciones. Y como el cerebro vive lo imaginado como real, ofrecer recursos dentro de la regresión permite reprogramar lo que quedó mal programado.
La regresión, según Lola
En torno al 90 % de las regresiones llevan a la infancia.
El útero materno aparece cuando la historia del embarazo lo pide o de forma espontánea.
Las vidas pasadas llegan después de un trabajo personal previo, lejos del romanticismo de «fui Cleopatra».
La terapeuta está al servicio de lo que se manifiesta: el subconsciente lleva a la persona a lo que necesita.
Lola recuerda la importancia de ponerse en manos de buenos profesionales. La regresión individual es adecuada para casi cualquier persona; con quienes han vivido episodios psicóticos o trastornos graves, prefiere el trabajo individual al de grupo, para cuidar su bienestar.
El síntoma como mensajero
Para Lola, el síntoma señala que hay una causa detrás. Lo compara con una alarma: lo sensato es buscar dónde está el incendio para apagarlo. Por eso parte del síntoma y viaja hacia atrás con la regresión, las constelaciones y la psicología. Cuando el trabajo pide incluir el cuerpo, recomienda complementarlo con masaje, tapping, acupuntura u otras terapias corporales, porque el trabajo combinado de cuerpo, mente y espíritu es el que ofrece una sanación más completa.
«El subconsciente trabaja a tu favor. Te está mandando este mensaje para que vayas al pasado a ver qué falta por arreglar.»
Constelaciones familiares: imágenes que curan el alma
En la sesión individual, Lola reúne primero toda la información consciente sobre el sistema familiar en torno a un tema concreto: pareja, salud o trabajo. La complementa con la astrogenealogía, que lee la carta natal como una huella cósmica, y con muñecos o el tarot sistémico para sacar fuera la imagen interna. Cierra con una visualización en hipnosis para empezar a desprogramar.
En el trabajo de grupo, la persona elige representantes, a menudo desconocidos, y los coloca según su imagen interna de la familia. Los representantes empiezan a sentir y a moverse como los miembros reales del sistema. Lola lo vivió en su primera constelación, en Madrid, ante personas que la veían por primera vez: cada representante describía a su familia con una precisión que la dejó asombrada. Hoy trabaja mucho con constelaciones ciegas, en las que solo la persona conoce el tema, lo que ayuda a los representantes a conectar con la energía y a soltar cualquier intención.
«Lo que tienen las constelaciones grupales son imágenes que curan el alma.»
Constelar es como ir al cine y verte en la pantalla. Por ejemplo, alguien asegura que le encanta el dinero y, en una constelación ciega, su representante se aleja del representante del dinero. Al incorporar a los padres aparece el origen: un mensaje familiar que asociaba el dinero a carencias y ausencias, la culpa de tener más que los padres, lo que se conoce como neurosis de clase, o un movimiento interrumpido en la infancia. Conscientemente, todo el mundo quiere pareja, salud y abundancia; los programas inconscientes del sistema familiar son los que condicionan.
Lo que Lola cuida en una constelación
Un representante que se siente bloqueado puede estar reflejando a un familiar congelado por un trauma, y forma parte del proceso.
El representante se vacía de sí mismo y se pone al servicio; si aparece su ego, lo invita a sentarse y a vaciarse.
El síntoma puede expresarse con libertad; el espectáculo innecesario queda fuera.
Después de la constelación, acompañamiento para integrar lo que se ha movido.
Con las parejas, Lola propone además un ejercicio con las manos que revela la dinámica de la relación: lo que hacen bien, lo que conviene cuidar, el reparto del poder y la intimidad emocional. Si alguien proyecta en la pareja una herida con uno de sus padres, la trabaja en una regresión individual.
El árbol genealógico, tan necesario como ducharse
Lola compara el estudio del árbol con el deporte: hoy sabemos que cuidarnos el cuerpo nos hace bien, y conocer nuestra historia familiar también. A veces se abre la caja de Pandora, y se abre para liberar: una herida tapada con tiritas sigue ahí debajo.
«Toda esa herencia que me han dejado mis ancestros es para que yo pueda transmutarla y hacerla de manera diferente. Entonces soy libre para crear mi futuro.»
Las lealtades familiares actúan como un arnés invisible que tira hacia atrás cuando queremos avanzar; al verlas, empezamos a andar más ligeros, como quien se quita una mochila de veinte kilos. Lola advierte del riesgo de usar la terapia para reafirmarse en el trauma: el sentido de mirar la historia familiar es desatarla y avanzar.
Preguntas rápidas
Libros que la han marcado: La ley del espejo, de Yoshinori Noguchi; Las dos ancianas, de Velma Wallis, y Las voces del desierto, de Marlo Morgan.
Una creencia que ha transformado: Que expresarse era peligroso. Con Byron Katie aprendió que es imposible gustar a todo el mundo y que lo importante es hablar de lo que le resuena.
Un hábito clave: El agradecimiento. Cada mañana bendice su nombre, su trabajo y a sus pacientes, y cuanto más difícil es el día, más agradece.
Un consejo para la Lola de hace veinte años: Relájate, que lo estás haciendo bien; estás en el proceso. Y una felicitación, porque ese camino la trajo hasta aquí.
Vivir en paz: Estar en armonía consigo misma, hacer lo que ama y poner su don al servicio del mundo.
Una frase que la representa: «Amar porque eres feliz, y no para ser feliz.»
La frase para llevarte
«Cuando enciendes la luz te das cuenta de que esa sombra no era el monstruo. Aquellas sombras que nos dan miedo, al darles luz, se disipan.» — Lola de Miguel
Para llevarlo a tu vida
Escribe una situación que se repite en tu vida y pregúntate: ¿a quién de mi familia le pasó algo parecido?
Empieza tu árbol genealógico con tres generaciones: nombres, fechas, uniones, oficios y la relación de cada uno con el dinero y la pareja.
Cada mañana, al despertar, agradece tres cosas y bendice tu nombre y tu día, como hace Lola.
Escucha la entrevista completa
Libros de Lola de Miguel: Constelaciones familiares · Una mirada al Alzheimer y a las enfermedades a través de las constelaciones familiares · Yo soy mi árbol genealógico · Movimientos sistémicos (Ediciones Obelisco) · Regresiones: vivir el pasado para sanar el presente (Editorial Hispano Europea)
Web de Lola de Miguel: lolademiguelcampos.com
Instagram de Lola de Miguel: @lolademiguelcampos
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