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Psicología del deporte y autoliderazgo con Francesc Porta

Foto del escritor: Cristodora Buiculescu
Cristodora Buiculescu
3 jun
8 min de lectura

Actualizado: hace 9 horas

¿Qué tiene en la cabeza un deportista que crece bajo presión, y qué podemos aprender de él en nuestro día a día? En este episodio especial en formato tertulia, Jordi Martínez y Kilian conversan con Francesc Porta, psicólogo de la salud y del deporte. Con calma, ejemplos muy concretos y una mirada profundamente humana, Francesc nos muestra que la mentalidad se entrena, que la presión se prepara y que el primer liderazgo es el que ejercemos sobre nosotros mismos.


Quién es Francesc Porta


Francesc es psicólogo de la salud y del deporte, especialista en alto rendimiento, liderazgo y desarrollo del talento, con más de veinte años de experiencia acompañando a deportistas, equipos, clubes, federaciones y organizaciones. Es también coach directivo-deportivo, conferenciante y entrenador de baloncesto, de modo que conoce el vestuario desde los dos lados: como psicólogo y como entrenador. Ha trabajado con deportistas de disciplinas muy variadas, del baloncesto y el fútbol a la lucha, el golf, el tenis o la natación. Es creador del método EMED y autor de Liderarse, un libro centrado en el autoliderazgo como base del rendimiento individual y colectivo.



Del baloncesto a la psicología del deporte


Su vocación nació en la pista. De joven jugaba a baloncesto y se preguntaba por qué un compañero rendía más que otro o por qué uno encestaba bajo presión y otro fallaba. Esa curiosidad le llevó a especializarse al estudiar Psicología y a unir sus dos pasiones en una sola profesión.

Para Francesc, la mentalidad de un deportista de élite es la capacidad de centrar el foco, la atención y la concentración en los estímulos que dan rendimiento y de dejar a un lado lo que distrae. Y añade un matiz precioso: esa mentalidad hace que la persona se supere a sí misma, más allá de superar al rival.


«La mentalidad es esa capacidad de poder centrarte en aquello que sabes que va a dar rendimiento.»



Rendimiento = potencial menos barreras


Cuando un objetivo parece tan alto como el Everest, Francesc propone una fórmula sencilla: el rendimiento es igual al potencial menos las barreras. Al identificar y reducir esas barreras (la falta de constancia, el «hoy me cuesta», el descanso o el entorno), el potencial aflora por sí solo y el deportista se motiva automáticamente.

La segunda clave son los microobjetivos, metas muy a corto plazo que crean sistema y permiten revisar la evolución a menudo. Y la tercera, distinguir entre lo que tengo que conseguir y lo que tengo que hacer. Cuando la atención está en el resultado aparecen los nervios y la tensión; cuando está en la acción, la persona se focaliza y el rendimiento sube. Francesc lo llama objetivos de realización.



La mentalidad se entrena


¿Es algo innato o se puede trabajar? Francesc responde con claridad: todo es entrenable. Algunas personas tendrán más facilidad, y aun así todas pueden mejorar. Por eso la primera pregunta que hace a un deportista va a la raíz.


«No me digas qué quieres conseguir, dime en qué crees.»

Hay deportistas con capacidades espectaculares que todavía se lo creen poco, y otros que se lo creen mucho y luego tiemblan en el campo. Por eso el punto de partida es un trabajo introspectivo: mirarse con honestidad y reconocer qué se me da bien, qué quiero mejorar y dónde pongo más energía. Además, el entrenamiento psicológico vive dentro del entrenamiento técnico y táctico: cuando el deportista automatiza movimientos y decisiones, en los momentos de presión se centra en lo que tiene que hacer y su rendimiento se dispara.


«La psicología no gana partidos, pero hace que no pierdas aquellos que deberías haber ganado.»



Presión, autoevaluación y autoexigencia sana


Al hablar del caso de Andrés Iniesta, que el propio jugador ha compartido abiertamente en entrevistas, Francesc recuerda que el bienestar emocional depende de la percepción de cada persona, más que del dinero, la fama o el estatus. Cuando la única evaluación que recibe un deportista es la de la prensa y la del público, vive pendiente de estresores que están fuera de él. La propuesta de Francesc es crear espacios de autoevaluación después de cada entrenamiento y cada competición: qué he hecho bien, qué quiero mejorar y cómo me siento. Así el deportista construye su propio criterio y puede escuchar las críticas desde un lugar más firme.

Con la autoexigencia ocurre algo parecido. Es sana cuando se centra en aquello que depende de uno mismo. Ganar o perder depende solo en parte de nosotros; nuestras acciones, en cambio, sí están en nuestras manos. Por eso la aceptación es, para muchos de los deportistas con los que trabaja, una tarea diaria.


«Mi exigencia tiene que estar en lo que hago, no en lo que consigo.»

El huevo frito de Francesc

  • La yema son las cosas que dependen de ti: tus acciones, tu preparación, tu actitud.

  • La clara es todo lo que depende de otros: el rival, el árbitro, la prensa, el resultado.

  • Las personas que transforman la dificultad ponen su energía en la yema.




El ego y la esencia


El ego forma parte del deporte de élite, y Francesc invita a equilibrarlo. Si toda la motivación de una persona gira alrededor de su ego, el primer error la deja con poco a lo que agarrarse. Por eso busca que la motivación nazca de acciones y hábitos que vienen de la persona. Recuerda la rueda de prensa de Ricky Rubio a su regreso al baloncesto europeo, en la que el jugador explicó que había llegado a creer que solo era jugador de baloncesto. Francesc trabaja para que cada deportista se sienta valioso como persona por muchas otras razones.


«Cuando las cosas le van muy bien, no es tan bueno, y cuando las cosas le van muy mal, no es tan malo.»

Esa mirada integral incluye el descanso, la alimentación y el entorno. A un deportista que le preguntaba por qué debía registrar cómo dormía, Francesc le respondió que su descanso es tan importante como su entrenamiento.



La activación: la misma energía, distinta lectura


Uno de los momentos más reveladores de la tertulia llega al hablar de los nervios antes de competir. Francesc explica que, a nivel fisiológico, la activación que nos impulsa y la que nos inquieta es la misma. Lo que cambia es el significado que le damos. Por eso el objetivo es que cada deportista descubra su punto óptimo, y para encontrarlo vuelve a ser clave evaluarse después de cada entreno y cada competición.


«La activación es la misma; es tu percepción la que le pone el signo más o el signo menos.»

Lo explica con la teoría de la U invertida: al activarnos, el rendimiento sube hasta un punto óptimo; si seguimos sobreactivándonos, baja y aparecen la frustración, los errores y la ansiedad. Por eso prefiere hablar de óptimo rendimiento antes que de alto rendimiento: dosificar la energía para llegar en el mejor momento a la competición. La capacidad de reacción también se entrena, con árboles de decisión: si pasa esto, tengo estas opciones. En los entrenamientos introduce carga cognitiva, para que en competición todo fluya más rápido. Como resume con una sonrisa, cuando un deportista dice que hoy todo le salió solo, en realidad ha pensado bien.


«La presión la tenemos que poner en el entrenamiento y quitarla en la competición.»

  • Para. Antes de salir a competir, a la pista o a una reunión importante, tómate unos segundos y cierra los ojos.

  • Escanea. Pregúntate cómo estás y escucha tu cuerpo: ¿estás muy activado o con poca energía?

  • Ajusta. Si estás muy alto, usa una técnica de relajación o de respiración para bajar; si estás bajo, una técnica para subir.

  • Entra. Cuando cuerpo y mente se acompasan, entras en tu estado óptimo y tomas mejores decisiones.

  • Evalúa. Al terminar, revisa qué te funcionó. Así el checkpoint se convierte en un hábito con sentido.

Francesc diferencia la rutina del hábito: la rutina se hace porque toca; el hábito tiene un sentido. Para él, la precompetición y la postcompetición pesan todavía más que la propia competición.



Anclajes, visualización y lenguaje en positivo


Los anclajes dan seguridad ante la incertidumbre que todos sentimos antes de competir. Transforman la duda de «¿seré capaz?» en un «agárrate aquí, que te acompaño». Cada deportista encuentra el suyo y Francesc comparte varios ejemplos de su trabajo.

Anclajes que Francesc ha visto funcionar

  • Hablarse en tercera persona: «Francesc, concéntrate». Ayuda a tomar distancia.

  • Sonreír, como hacía una saltadora de trampolín para concentrarse.

  • Fijar la mirada en un punto para calmar la mente y entrar en modo on.

  • Su propio anclaje: la mano en el corazón o los puños apretados, siempre con una respiración profunda.


Sobre el lenguaje, Francesc es muy claro: formular en positivo. Recuerda al doctor Ángel Escudero, creador de la noesiterapia, y su idea de nombrar únicamente lo que queremos. Lo aplica con los entrenadores: cuando a un jugador le dices lo que debe evitar, la primera imagen que forma su mente es justo esa acción.


«No le digas lo que no tiene que hacer, dile lo que tiene que hacer.»

Junto con la relajación progresiva de Jacobson y la respiración, la visualización es una de las técnicas que más se trabajan en psicología del deporte. Francesc entrena la visualización incluso con gafas de realidad virtual, sobre todo con quienes tienen menos facilidad para imaginar: el cerebro vive la situación casi como real y el cuerpo empieza a sentir lo que sentirá en el partido.



Transformar la dificultad en oportunidad


A Francesc le apasiona estudiar qué tienen las personas que crecen ante la adversidad. Su conclusión: es una capacidad entrenable. Recuerda que el entrenador argentino Marcelo Bielsa decía preferir a los jugadores que habían jugado en el barro, y cita a Aitana Bonmatí, que contó cómo aprovechó una lesión de cinco meses para entrenar aspectos nuevos y pasar más tiempo con su familia.


«La clave es que estas personas han transformado esa dificultad en una oportunidad.»



Liderarse: el método EMED


Liderarse parte de una idea que Francesc plantea en la contraportada: para liderar a alguien, primero hay que liderarse a uno mismo. Para él, el liderazgo nace en la persona y se pone en práctica en el grupo. Su método EMED ofrece un plan en cuatro dimensiones, útil para deportistas, profesionales, equipos de trabajo y también para las familias, que al fin y al cabo son otro equipo.

  • Explorarse. Un trabajo introspectivo para descubrir tus fortalezas, lo que puedes aportar a los demás y lo que quieres mejorar. Es la primera piedra del liderazgo.

  • Motivarse. Encontrar los motivos que nacen de dentro. Para Francesc, motivar es dar motivos, más allá de animar.

  • Empoderar. Compartir esos factores motivacionales para que el otro gane seguridad y confianza.

  • Dinamizar. Crear un sistema de mejora continua que convierte al grupo en un equipo de alto rendimiento.

El liderazgo, explica, es influencia, y en todo equipo hay varias influencias a la vez. Cita a José Mourinho, que disfrutaba más cuando tenía líderes silenciosos en el vestuario, y recuerda cómo el entorno de Leo Messi en el Barça potenciaba su juego mientras él mismo contribuía a crearlo. Para él, la constancia nace del método: cada deportista crea su propio sistema.


«El liderazgo nace individual, pero se pone en práctica a nivel colectivo.»

Al principio ve a los deportistas con frecuencia; a medida que construyen su sistema, él se va retirando para que ganen autonomía y autoconfianza.



Primero eres persona


En el tramo final, Francesc habla de las emociones. Todas aparecen por algo y para algo: la tristeza ayuda a elaborar un duelo o a reflexionar después de una derrota; la rabia sirve para poner límites y activarse. Por eso invita a vivirlas y expresarlas.


«Lo que la mente calla, el cuerpo lo expresa después en síntomas.»

Con los años, Francesc ha comprendido que detrás de los distintos papeles que asumimos (padre, psicólogo, entrenador) está nuestra esencia, y que cuidarla es lo que nos hace perdurar en el tiempo.



Lo innegociable para Francesc


  • Un espacio para sí mismo: Aplica la U invertida a su vida: entre actividad y actividad, reserva un momento para él.

  • Su checkpoint diario: Antes de coger la moto en Barcelona, baja su nivel de activación para conducir con calma y atención.

  • Cuerpo y mente: Deporte, una alimentación cada vez más cuidada, yoga y meditación.

  • Aprendizaje: Reinventarse constantemente: cuanto más aprende, más grande ve el mundo.



La frase para llevarte


«Que podáis establecer esa sistemática que os ayude a ser mejores personas, porque mejorando como personas mejoraréis como deportistas.» — Francesc Porta

Para llevarlo a tu vida

  • Antes de tu próximo reto, haz tu checkpoint: para, escanea tu cuerpo y ajusta tu activación.

  • Dibuja tu huevo frito: escribe en la yema lo que depende de ti y pon ahí tu energía esta semana.

  • Al final de cada día, dedica cinco minutos a evaluarte: qué hice bien, qué quiero mejorar y cómo me siento.



Escucha la entrevista completa




Libro de Francesc Porta: Liderarse (Bubok)



Instagram de Francesc Porta: @francescporta


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