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Psiconeuroinmunología y salud integrativa con Mel Sánchez

Foto del escritor: Cristodora Buiculescu
Cristodora Buiculescu
27 may.
8 min de lectura

Actualizado: 9hs

¿Y si muchos de los síntomas que vivimos fueran mensajes del cuerpo esperando a ser escuchados? En esta entrevista, Mel Sánchez nos invita a mirar la salud como un todo: cuerpo, mente, emociones y estilo de vida trabajando juntos. Con cercanía, humor y quince años de experiencia en consulta, nos explica qué es la psiconeuroinmunología, por qué el intestino ocupa un lugar tan central y cómo pequeños cambios sostenidos en el tiempo marcan una gran diferencia.


Quién es Mel Sánchez


Mel es dietista integrativa y especialista en psiconeuroinmunología (PNI), con un enfoque que une nutrición, sistema digestivo, inflamación y la conexión entre cuerpo y mente. Lleva más de quince años acompañando a personas en consulta, en clínicas de referencia y en su propio espacio, con sesiones presenciales y online. También se ha formado en terapia sistémica. Su propia búsqueda de bienestar fue el punto de partida de este camino: tras recorrer muchas puertas, la PNI le ofreció una mirada más amplia e integrativa de la salud, y hoy la comparte como divulgadora.



Una mirada que une todas las piezas


Mel lo dice con humor: psiconeuroinmunología suena a nombre muy complicado. Su esencia, en cambio, es sencilla. Es una forma de entender la salud que integra todas las partes del ser humano, la física, la emocional y la espiritual, y que trabaja de la mano de la medicina, con analíticas, pruebas y diagnósticos. Muchas personas pasan por el especialista digestivo, el dermatólogo o el reumatólogo, y cada uno mira su parte. La PNI se ocupa de ordenar todo lo que le está ocurriendo a esa persona y de comprender cómo se conectan los sistemas: el hígado y la piel, el intestino y el sistema inmunitario, las hormonas y el sistema nervioso.


«Lo que nosotros hacemos es ordenar todo eso que te está pasando en la vida. Al final la unión hace la fuerza.»

Por eso, a menudo su trabajo incluye derivar: ayudar a desinflamar el cuerpo, educar en nutrición y mejorar el estilo de vida, y a la vez pedir al paciente que acuda a su médico para hacer una prueba concreta. Con esos resultados, Mel interpreta el conjunto y acompaña el proceso junto a la medicina convencional. Para ella, la clave es la colaboración: cuando médicos y terapeutas suman sus miradas con curiosidad y humildad, quien sale ganando es el paciente.

La metáfora del coche

  • La revisión del coche (la ITV): mirar las analíticas y lo que ocurre en el organismo.

  • La gasolina: la alimentación, una pata importante del proceso.

  • La forma de conducir: cómo cuidas el coche, cuántos kilómetros le haces y desde qué emoción conduces.




El cuerpo responde: la tormenta perfecta


Una de las ideas centrales de Mel es que el cuerpo responde a lo que vive. El síntoma es una señal valiosa que apunta hacia algo que necesita atención, y el trabajo consiste en buscar la causa. En su experiencia, rara vez hay un único motivo: suele darse lo que ella llama una tormenta perfecta, la suma de una predisposición, de carencias o desequilibrios físicos y de un disparador emocional que activa la señal.

Habla de genética y epigenética: podemos traer una predisposición, y el estilo de vida, la forma en que nos relacionamos con la vida y lo que nos falta a nivel físico influyen en que esa predisposición se exprese. Por eso, en consulta presta mucha atención a cuándo aparece el síntoma. Pone el ejemplo de personas a quienes la migraña llega justo en vacaciones, cuando bajan el ritmo: ese momento ya da información muy útil sobre lo que está ocurriendo por dentro.


«Hay señales que te da el cuerpo que te están diciendo que algo tienes que arreglar.»

Mel invita también a salir de la inmediatez. Incluso en el mundo natural hay quien busca el suplemento milagro. Ella recuerda que un suplemento puede ser una ayuda, y que el cambio real llega cuando la persona entiende qué le pasa y se implica en muchas pequeñas cosas a la vez.



Corres o comes: el intestino y la mente


El sistema digestivo se considera a menudo un segundo cerebro, y Mel lo vive cada día en consulta. Allí se encuentra una gran parte del sistema inmunitario y numerosos receptores que reaccionan a nuestras emociones: todos conocemos esos nervios que, antes de un examen, se sienten en la barriga. Su resumen es tan sencillo como claro.


«Corres o comes. No puedes hacer las dos cosas a la vez a nivel digestivo.»

Cuando el sistema nervioso simpático está siempre activo, la digestión queda en segundo plano. Y muchas veces comemos deprisa, frente a una pantalla, como si comer fuera lo menos importante del día. Mel lo compara con sus animales: para su perro y su gato, comer es el momento central del día; las personas lo hemos colocado en el último lugar. Recuperar ese espacio, desde lo que compramos hasta cómo y cuándo nos sentamos a comer, forma parte de la salud.

La emoción que más le gustaría cultivar en la mesa es la paz. Cuenta el caso de una paciente con un intestino muy sensible que, tras unos meses de trabajo juntas, se fue de vacaciones con sus amigas: sol, descanso, risas y calma, y su digestión estuvo en equilibrio. Al volver al ritmo intenso del trabajo, las molestias regresaron con la misma alimentación y los mismos suplementos. Para Mel es un ejemplo precioso de cuánto pesa el contexto. Y con la misma claridad recuerda los matices: en una celiaquía diagnosticada el gluten se retira por completo, mientras que en una sensibilidad hay más margen para mejorar con el tiempo.

Antes de comer

  • Haz tres respiraciones profundas, con el abdomen, antes del primer bocado.

  • Toma conciencia de que vas a comer: deja la pantalla y el teléfono a un lado.

  • Dedica a la comida su tiempo y, si puedes, disfrútala con calma y al sol.

  • Elige la paz como ingrediente principal.




Etiquetas, creencias y el poder del lenguaje


Mel observa en consulta el peso que tienen las etiquetas. Cuando una persona recibe un diagnóstico, a veces lo vive como algo definitivo y se agarra a él. Las creencias influyen mucho en cómo responde el cuerpo, en ambas direcciones: recuerda a una pareja que viajaba muchas horas para verla y que, con todo ese esfuerzo y esa confianza, ya traía la mitad del camino hecho. También explica que, a veces, la mente inconsciente sostiene un síntoma porque cumple una función protectora. Ella lo mira con cariño: detrás hay resistencias que merecen comprensión, más allá de la fuerza de voluntad.

Por eso cuida mucho el lenguaje. Prefiere hablar de predisposición a definirse por una enfermedad, y recomienda describirse por lo que hacemos: «ahora corro» en lugar de «soy runner». Lo que podemos cambiar forma parte de nuestro camino y deja espacio para actuar. Incluso propone saludar a la ansiedad cuando llega, con un «hola, ya estás aquí», y mirar lo que nos ocurre con ternura y desde la inclusión.


«Todo aquello que puedes cambiar no te define.»



La inflamación también repara


Solemos ver la inflamación como una enemiga, y Mel propone otra mirada: la inflamación aguda forma parte del proceso de reparación del cuerpo. Lo que interesa es que el organismo tenga recursos para desinflamar después, y vigilar esa inflamación de bajo grado que se mantiene en el tiempo. El músculo y el movimiento, recuerda, son grandes aliados antiinflamatorios.

También cuenta mucho la alarma que ponemos alrededor del síntoma. Mel lo explica con la imagen del niño que se cae del tobogán y mira a su madre para saber si tiene que llorar. Si cada mañana revisamos la barriga para ver cuánto se ha hinchado, o nos hablamos con frases como «mi barriga está fatal», el sistema nervioso se mantiene en hipervigilancia. Bajar esa alarma y cuidar el diálogo interno ayuda al cuerpo a reparar.



Cómo acompaña Mel en consulta


Su trabajo empieza con una anamnesis muy completa, un relato de vida: desde el embarazo y la lactancia hasta los antibióticos de la infancia, la adolescencia y los momentos en que aparecieron los síntomas. Con esa línea del tiempo, junto a las analíticas, pone todas las hipótesis sobre la mesa y va descartando. Cuando la persona ve cómo se suman las piezas, comprende su proceso y se abre al cambio.

Después llega el orden. Para Mel, la mayor mejora suele llegar con el trabajo emocional, y a veces primero hay que recuperar energía física para poder afrontarlo; ella lo llama dar cojines. Al principio es más exigente, y su objetivo es educar para que cada persona aprenda a comer lo que necesita y la sacia, y después vuele sola. Si el proceso funciona, en dos o tres visitas la persona ya tiene las bases.


«Más no es mejor. Mejor es mejor.»

Su propuesta es hacer pequeños cambios en muchas áreas, con flexibilidad: acostarse un poco antes, exponerse al sol de la mañana, comer con calma, moverse a diario. Sumados, generan un gran efecto. Y cuando alguien lo experimenta, ya quiere seguir: el estilo de vida saludable se convierte en un hábito natural, vivido desde la paz.

Pequeños cambios que suman

  • Ir a dormir un poco antes y cuidar el descanso.

  • Recibir la luz del sol por la mañana.

  • Moverte cada día a tu manera: entrenar, bailar o estirarte.

  • Comer con calma, a ser posible al aire libre.

  • Cuidar las amistades, reír y disfrutar.




Sus hábitos innegociables


Mel aplica en su vida lo que enseña. El descanso es su primera prioridad, y el movimiento, la segunda: para ella, un organismo resolutivo y desinflamado necesita músculo. Su perro la levanta temprano y juntos pasean por la playa al amanecer; organiza su agenda para empezar a trabajar más tarde y reservar ese tiempo para moverse. Escribe, medita, cuida a sus amigas, ríe, baila y se define como muy disfrutona. Explica que una vida llena de recompensas naturales facilita una relación más tranquila con la comida.


«Hay cosas que no son negociables, porque si no las hago, las pago.»

Más que de cuidarse, Mel prefiere hablar de vivir en coherencia. A todos nos pasan cosas, también a quienes nos dedicamos a acompañar a otros; la diferencia está en los recursos que tenemos para atravesar los baches y salir con un aprendizaje más.

Un apunte importante: Mel comparte en esta entrevista su mirada profesional con un propósito divulgativo. Cada cuerpo es único, así que ante cualquier síntoma, diagnóstico o cambio en tu tratamiento, consulta siempre con tu médico y con profesionales cualificados que conozcan tu caso.



Preguntas rápidas


  • Un hábito sencillo para empezar a cuidarse: Primero el descanso y el movimiento; después, la alimentación.

  • Un alimento que se cree saludable: Los cereales de desayuno refinados: mejor de forma puntual.

  • Un alimento infravalorado: El huevo.

  • Cuando desconecta de todo: La playa y el mar.

  • Algo que le hace perder la noción del tiempo: El mar. Y, como ladrón de tiempo, las redes sociales, que tiene bien acotadas.

  • Un error común al querer mejorar la salud: Querer hacerlo todo de golpe. Mejor ordenar por dónde empezar y repartir el peso más allá de un suplemento.



La frase para llevarte


«Que toda persona que tenga un síntoma vaya a la causa, porque normalmente hay más cosas ahí dentro que mirar. La salud está en tus manos y puedes hacer mucho por ella.» — Mel Sánchez

Para llevarlo a tu vida

  • Antes de cada comida, haz tres respiraciones profundas y come con calma, lejos de las pantallas.

  • Cuando aparezca un síntoma, anota cuándo ocurre y qué estaba pasando en tu vida, y compártelo con tu médico.

  • Elige un pequeño cambio esta semana (dormir antes, sol por la mañana o moverte a diario) y sostenlo.



Escucha la entrevista completa




Web de Mel Sánchez: melsanchez.es


Instagram de Mel Sánchez: @healthyfood_mel


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