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Un Curso de Milagros, el ego y el perdón con Marta Salvat

Foto del escritor: Cristodora Buiculescu
Cristodora Buiculescu
8 jul
9 min de lectura

Actualizado: hace 9 horas

Hay personas que buscan cambiar su vida cambiando lo que ocurre a su alrededor, y otras que descubren que el cambio verdadero empieza cuando cambia la forma de mirar lo que viven. Marta Salvat pertenece a este segundo grupo y lleva años acompañando a miles de personas en ese camino. En esta entrevista, ante público en el set, hablamos de amor, relaciones, patrones familiares, decisiones que transforman una vida y de esa paz interior que todos anhelamos. Una conversación luminosa, directa y llena de fe.


Quién es Marta Salvat


Marta Salvat es escritora, conferenciante y una de las principales divulgadoras de Un Curso de Milagros en habla hispana. Es autora de libros como Decide de nuevo, El amor de verdad y Manual de supervivencia, y de una colección de cuentos infantiles, entre ellos Nebai y la gratitud, pensados para que los niños aprendan a gestionar sus emociones. Acompaña a personas a través de libros, conferencias, podcasts, formaciones y lecturas del árbol transgeneracional, y ha compartido su mensaje en algunos de los podcasts más escuchados en español.



Del baile a la paz interior


Antes de dedicarse a acompañar, Marta vivió una carrera brillante en el baile. Con su compañero consiguió cuatro campeonatos de España y un campeonato del mundo; tenía una escuela con muy buena acogida y entrenaba a varios clubes deportivos. Por dentro, a la vez, crecía una pregunta: el baile era su pasión, ¿y qué pasa con la gente que vive lejos de la paz? Su primer despertar llegó con 23 o 24 años, y el compromiso de compartir, a partir de los 40, cuando sintió que todo lo que le había funcionado a nivel mental merecía llegar a más personas.

Cerrar la escuela fue un gran acto de fe. Lo observó durante mucho tiempo para asegurarse de que era una llamada auténtica. Después dio el paso: empezó de cero, en una ciudad nueva para ella, con una fe muy fuerte por dentro. Su familia respetó la decisión, porque ya la había visto construir la escuela desde una pequeña sala de teatro.

Del baile se lleva una gran lección sobre la disciplina. Para Marta, sacrificarse es hacer algo que te disgusta esperando algo a cambio. Lo que ella vivió fue otra cosa: esfuerzo, compromiso y excelencia, disfrutando del camino, aprendiendo y superando los miedos y las excusas de cada día. Y añade un matiz importante: ser responsable con lo que decides es muy distinto a exigirse, porque la autoexigencia te lleva a competir, y en la competición lo primero que se pierde es la paz.


«El sacrificio no existe, solo existe la responsabilidad y el esfuerzo.»



El vacío y el propósito


Marta observa que muchas personas alcanzan todos sus objetivos y aun así se sienten vacías. Para ella, ese vacío es una llamada valiosa: si el exterior se queda corto para llenarme, toca llenarme desde el interior. Es el momento de mirar hacia dentro y preguntarse cuál es el propósito del alma, qué necesita evolucionar a través de esta experiencia, más allá de producir.

A quienes buscan su propósito les da una respuesta sencilla y profunda: el propósito está en todo, aquí y ahora. Vivas lo que vivas, puedes elegir vivirlo en paz. Estés en un almacén, en un banco o sirviendo mesas, como ella misma hizo, lo importante es recordar quién eres, de dónde vienes y para qué estás allí, porque con tu presencia puedes elevar la conciencia del lugar.


«El propósito es aquí y ahora ser feliz. La vía es la paz, el destino es la paz, todo parte de la paz.»

La paz, según Marta

  • La paz es como el recibidor: desde ella miras con más claridad qué sientes y hacia dónde se mueve tu alma.

  • Desde la paz se abren la gratitud, la alegría y la creatividad.

  • Aceptar tu realidad te lleva a la paz, y desde la paz se abre la puerta siguiente.

  • Paz mental y tranquilidad son cosas distintas: la paz puede vivirse en medio del ruido.




Siempre sostenidos: la fe


Cuando le preguntamos qué ha descubierto sobre sí misma, Marta responde con total claridad: que siempre estuvo sostenida y lo sigue estando, por guías y maestros, por Jesús, el Espíritu o Dios, como cada persona prefiera llamarlo. Y si ella lo está, lo está todo el mundo. Desde ahí lanza una pregunta que invita a la amabilidad con uno mismo: si en el plano espiritual se nos mira con amor, ¿por qué nos juzgamos nosotros?

Para Marta, todo el mundo tiene fe; lo que ocurre es que está dispersa. Solemos depositarla en lo que vemos y tocamos. Mientras pensemos que la causa de nuestra infelicidad está fuera, buscaremos fuera la solución. Comprender que el exterior es un efecto de lo que hay en el interior es lo que permite recolocar la fe.



Qué es Un Curso de Milagros


Marta lo define como metafísica pura, una ayuda para atravesar las crisis existenciales. El libro se publicó en los años setenta y recoge el mensaje que recibió durante siete años la psicóloga Helen Schucman, que escuchaba una voz interior muy clara. Su colega William Thetford la animó a escribir lo que oía, y más tarde Kenneth Wapnick ayudó a dar forma a la obra. Habla de lo que somos, de cómo recordar quiénes somos y para qué estamos aquí, y de su ley más importante: el perdón. Su vocabulario es de raíz judeocristiana, y Marta aclara que el Curso es válido para personas ateas, agnósticas o de cualquier creencia: si quieres estar en paz, el vocabulario te sirve.

Su encuentro con el Curso tiene algo de sincronía. Un PDF compartido en un grupo de constelaciones le dejó grabada una frase que la sorprendió. Tiempo después, en una librería de la estación de Sants, el libro Volver al amor, de Marianne Williamson, se cayó tres veces de la estantería al rozarlo con su bolso, y la dependienta le dijo que ese libro quería irse con ella. Lo devoró en el tren, buscó el Curso y fue una pasión: la ayudó a recolocar las piezas de todo lo que había estudiado y a practicar lo que conocía en teoría. De los dibujos que hacía en casa para explicarlo nació Decide de nuevo, un puente para acercarse al Curso. Eso sí, recuerda que estos libros acompañan y la lectura del propio Curso aporta una riqueza espiritual única.


«El milagro es cada vez que uno dice: por encima de todo prefiero mi paz antes de tener razón.»

El milagro, en palabras de Marta

  • Decidir mirar hacia dentro en lugar de hacia fuera.

  • Recordar que Dios es amor cuando algo duele.

  • Perdonarte por el daño que te haces a través del exterior.

  • Preguntarte: ¿y si estoy equivocada?

  • Elegir tu paz antes que tener razón.




El ego, el personaje


Marta llama al ego el personaje: vive del conflicto, lo necesita y lo provoca, porque si estuviéramos en paz se debilitaría. Es el que susurra que podrías hacer mucho más, el que convierte el trabajo en sacrificio y el que se alimenta de la ira, los celos, el victimismo y la culpa.

Según el Curso, tal como Marta lo explica, solo el amor es real, y el ego es un añadido al ser. Por eso el camino consiste en reconocerlo, pillarlo cada vez que aparece e ir debilitándolo hasta que se disuelve. Se empieza por fuera, por la sombra, porque el ego se expresa a través de la proyección: rabia, culpa, miedo, separación. Al gestionar esas emociones, el personaje se vuelve más transparente y puede ponerse al servicio del ser. Marta avisa también de un disfraz habitual, el personaje espiritual, y propone reconocerlo con humor y perdonarlo rápido.

¿Cómo lo hace ella en el día a día? Pidiendo ayuda. El Curso habla del Espíritu Santo; otras personas prefieren decir supraconciencia o yo superior. Para Marta es una parte pura de nosotros que tiene toda la información. Por eso cada mañana pide: hoy, ayúdame a observar; hoy, ayúdame a reconocer mi inocencia.


«Es imposible que el personaje sea más grande y más poderoso que el amor que somos.»



El perdón, el mayor milagro


¿Por qué cuesta tanto perdonar? Marta lo explica desde el Curso: llevamos en la mente una culpa muy grande que venimos a liberar, y la proyectamos fuera. El otro se convierte en el representante de esa culpa, y el ego nos convence de que es el causante de nuestro malestar. Perdonar al otro ya es un paso, y el milagro más grande llega al comprender que fui yo quien proyectó esa situación. Por eso el perdón se dirige, sobre todo, hacia uno mismo.

Aquí entra la ley del espejo: lo que veo fuera refleja lo que aún tengo por resolver dentro, especialmente lo reprimido. Si siento miedo al fracaso, quizá hay un miedo antiguo que quedó guardado, y la situación presente es la oportunidad perfecta para sanarlo.


«Me voy a perdonar porque me exijo, porque estoy confundida, porque tengo miedo. Me voy a perdonar hasta mi existencia. Hay que llevar el perdón al extremo.»



El árbol transgeneracional: la mirada de Marta


Junto al Curso, Marta trabaja con lecturas del árbol transgeneracional, y aquí comparte su propia visión. Para ella, gran parte de lo que pensamos, sentimos y hacemos es automático y responde a códigos que repetimos por lealtad a nuestro sistema familiar. Cuando una reacción resulta desproporcionada, como una ira o unos celos que se repiten, la persona puede estar representando algo que su familia dejó pendiente. Verlo así alivia la culpa y abre la puerta a la compasión.

Marta distingue tres niveles: el inconsciente familiar, el colectivo y el individual. En su forma de acompañar, empieza por el árbol, porque ofrece culpables externos con los que practicar el perdón y la compasión. Cuando la persona ya ha perdonado y siente que aún queda algo, llega la mirada interior, el inconsciente individual, que es el terreno del Curso. También observa que la pareja y los hijos son un termómetro exacto de lo que todavía reclamamos a nuestros padres. Y añade una idea que mueve a muchas personas: resolver hoy lo propio es un regalo para la descendencia.



El amor de verdad


Marta explica que, según el Curso, la mente humana apenas puede definir el amor, porque es una frecuencia muy elevada; lo que sí podemos reconocer es todo lo que hace sufrir y separa. En su libro El amor de verdad describe esas formas de relación que confundimos con amor en la pareja, la amistad y la familia: relacionarse desde el castigo, el miedo al abandono, la exigencia o la lista de condiciones, siempre sospechando por dónde saldrá el otro.


«Cuando alguien está buscando el amor de su vida, está buscando a Dios.»

Su propuesta es volver hacia dentro y reconectar con la inocencia. Cuando una persona se encuentra a sí misma y encuentra a Dios, el otro aparece con naturalidad, y atrae a alguien que también está dispuesto a empezar de cero, libre de las cargas del pasado. Marta distingue además el dolor del sufrimiento: el dolor es un aviso que nos invita a cambiar de rumbo; el sufrimiento aparece cuando lo alargamos y lo convertimos en crónico. Y sobre el miedo, una clave muy práctica: el miedo vive en el mañana, y la vuelta al presente, el único momento real, lo disuelve.



Decide de nuevo


El corazón de su libro es una buena noticia: la situación que vivimos es el resultado de decisiones pasadas, y siempre podemos volver a decidir. La pregunta clave es con quién decides, con tu personaje o con el Espíritu, tu supraconciencia. Invitarlo a cada elección es incluir el amor en tu mente. Y para cerrar una lección, Marta propone preguntarse qué hay que aprender de ella; al aprender, la lección se completa y llega otra etapa.


«Hasta ahora ha sido así, pero a partir de ahora decido que el espíritu me guíe.»

¿Y la ansiedad, el gran tema de esta década? Marta la resume en una frase: nace de creer que soy esto, este personaje que me disgusta. A quien hoy se siente roto por dentro le recuerda que todo tiene un sentido, que el momento actual es una invitación a cambiar de vida y que a veces el cambio llega de golpe. Y ante la abundancia de propuestas de desarrollo personal mira con optimismo: cada recurso aparece porque alguien lo necesita, y cada persona encontrará el suyo.

Los hábitos de Marta para cuidar su paz mental

  • Por la mañana sigue el protocolo y las prácticas que propone el Curso, y las renueva a lo largo del día.

  • Se regala muchos momentos de silencio y quietud, con los ojos cerrados.

  • Al despertar y antes de dormir da las gracias y bendice a sus seres queridos y a quienes atraviesan un momento difícil.

  • Por la noche entrega su descanso para que su alma siga aprendiendo y ayudando.




Preguntas rápidas


  • ¿Café o té?: Agua; algún té en invierno.

  • ¿Playa o montaña?: Playa.

  • ¿Madrugadora o nocturna?: Madrugadora.

  • Un lugar al que siempre volvería: Cualquiera en los que ha estado: todos han sido importantes.

  • Una comida irrenunciable: El jamón de Jabugo. El placer y la espiritualidad van de la mano.

  • Una película: Tienes un e-mail, por cómo dos personas pasan del rechazo al amor, y Nuestro hogar, inspirada en Chico Xavier.

  • Lo primero al despertar: Dar las gracias.

  • Lo que la hace reír como una niña: Estar con su marido, conectando con la inocencia, y estar con bebés.



La frase para llevarte


«Que vivir en paz es posible, que se puede conseguir.» — Marta Salvat

Para llevarlo a tu vida

  • Ante una situación que te remueve, pregúntate: ¿prefiero tener razón o estar en paz?

  • Cada mañana pide ayuda a tu parte más sabia: hoy, ayúdame a observar y a reconocer mi inocencia.

  • Cuando el miedo te lleve al mañana, respira, vuelve al ahora y pregúntate qué te enseña esta situación.



Escucha la entrevista completa




Libros de Marta Salvat: Decide de nuevo · El amor de verdad · Manual de supervivencia · Nebai y la gratitud


Web de Marta Salvat: martasalvat.com


Instagram de Marta Salvat: @martasalvatbalaguer


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