El poder del mantra y el kirtan con Ravi Ram

Actualizado: hace 9 horas
Vivimos rodeados de ruido y, a la vez, cada vez más personas sienten la llamada de parar, escuchar y volver a algo más profundo. En esta entrevista, Ravi Ram nos invita a descubrir cómo algo tan sencillo como una voz puede transformar lo que ocurre dentro de nosotros. Con alegría, humildad y una gran claridad, nos habla del mantra, del kirtan, del ego, del perdón y de la gratitud. Y cierra el episodio con un regalo: una interpretación en directo de su canción «Todos los seres».
Quién es Ravi Ram
Ravi Ram, también conocido como Raviram, es músico de kirtan, osteópata y experto en Medicina Tradicional China, y uno de los referentes del kirtan y la música consciente en nuestro país. Ha llevado el mantra a escenarios como el Palau de la Música de Barcelona y es autor e intérprete de canciones como «Todos los seres» y «Agua de estrellas», que acompañan a miles de personas en momentos de calma y conexión; según cuenta en la entrevista, «Agua de estrellas» supera los diez millones de reproducciones. Es creador del sistema Presencia Sanadora y fundador de la Academia Ravi Ram, su escuela online de mantra, chakras y prácticas yóguicas y taoístas.
Unas raíces que se viven como un juego
Ravi nació en una comunidad que un grupo de personas, junto a un maestro de yoga, levantó en los años setenta a mil metros de altura en Cataluña. Partieron de unas ruinas, durmieron en colchones en el suelo durante inviernos de nieve y, con un trabajo enorme, construyeron uno de los grandes centros de formación de yoga del país. Ravi quiere honrar ese esfuerzo: cuando él llegó, el lugar ya era un jardín lleno de vida.
Allí vivió la espiritualidad de forma natural, como un juego, rodeado de maestros y músicos. Más tarde creció en un centro de yoga en Sabadell, donde vivienda y salas de práctica compartían espacio. Lo que más agradece de sus padres es la libertad con la que lo educaron.
«Uno de los mejores regalos que me han hecho mis padres ha sido mostrarme un camino que es el suyo y también dejarme que yo encontrara el mío.»
A los siete años, cuando la comunidad se disolvió y la familia se mudó a la ciudad, su padre le regaló su banjo. Con ese instrumento y tres acordes empezó un camino que Ravi describe con una imagen preciosa: la música fue primero una forma de supervivencia y después de «supravivencia», un camino que lo ha llevado a la dicha y a estados elevados de conciencia.
De las artes marciales al mantra
Como era un niño muy inquieto, siempre subido a los árboles, sus padres lo apuntaron a artes marciales con apenas tres o cuatro años. Durante la adolescencia compitió en karate kyokushin y llegó a ser campeón. Las artes marciales le dieron disciplina, valores y capacidad de autosuperación. Con el tiempo, para cuidar sus manos y su carrera como artista, pasó de las artes externas a las internas: el kung fu, el chi kung y, hacia los veinte años, las enseñanzas taoístas del maestro Mantak Chia, con prácticas como la órbita microcósmica, la sonrisa interna y los sonidos curativos.
En una etapa delicada de su adolescencia conoció a Amma, la maestra india que transmite su bendición a través de un abrazo, el darshan. Ravi lo recuerda como uno de sus primeros momentos de despertar. A su alrededor había noches enteras de mantras y música, y allí el canto entró de lleno en su vida. Su primer viaje a la India, en 2005, lo transformó: desde entonces, cada vez que tocaba un instrumento se le caían las lágrimas y sentía que las personas viajaban con él. Comprendió que se había convertido en un instrumento al servicio de sus maestros y de algo más grande.
«La música fue para mí un canal de alquimia: primero de supervivencia y luego de supravivencia, porque me ha llevado a la dicha y a los estados más elevados de conciencia.»
Qué es un mantra
Para Ravi, el mantra es «pura metafísica» que hoy la ciencia empieza a explicar en términos de frecuencias, geometría y sinapsis neuronales. La idea de fondo es sencilla y profunda a la vez: somos vibración. El mantra procede del sánscrito, que él describe como una lengua abuela, de enorme precisión en su pronunciación y en su significado.
Según la tradición que él transmite, los mantras nacen en el Satya Yuga, la era de la verdad, una época en la que se vibraba lo que se era. Los rishis, seres de una conciencia muy elevada, descifraron arquetipos vibratorios del universo y los tradujeron a una fonética humana. Así surgieron primero los bija mantras, o mantras semilla, y a partir de ellos mantras más complejos. A la lengua sagrada se suma un segundo elemento esencial: la repetición.
El mantra, en tres claves
Viene del sánscrito, una lengua de gran precisión en sonido y significado.
Empieza en la semilla: los bija mantras, de los que crecen mantras más complejos.
Su fuerza se despliega con la repetición, que ordena y calma la mente.
Los chakras y la voz
En la columna vertebral se sitúan los siete chakras con los que la tradición yóguica trabaja desde hace milenios. Ravi explica que son puntos donde convergen muchos de los canales de energía, los nadis, que según la tradición son más de setenta y dos mil. Esa convergencia genera un movimiento circular, y de ahí el nombre: chakra significa rueda. Todo lo que gira en espiral, dice, está a favor del sí a la vida.
Cada chakra tiene su bija mantra: RAM corresponde al tercer chakra y AUM, la forma ancestral del conocido OM, al sexto. Ravi compara nuestros centros de energía con los agujeros de una flauta: cuando están bien ajustados, la energía fluye. Todo esto lo desarrolla en su curso El viaje a través de los chakras.
Sonido, mente y trauma
Ravi parte de una idea: el cerebro es vibración, y los procesos sinápticos son bioelectricidad. Cuando vivimos un susto o un trauma, algo queda congelado en una parte del cerebro, y la vida, tan sabia, crea rutas alternativas, igual que un árbol rodea la casa que le han construido en medio. Si somos vibración, al «pulsar el botón de vibrar» todo vuelve a ponerse en marcha.
«El mantra lo primero que te ayuda es a separar la paja del trigo.»
La repetición del mantra ordena una mente dispersa. Con esa criba aparece la claridad: aprovechamos mejor nuestra energía y empezamos a ver los pensamientos que nos hacen daño, como cuando una radio deja de hacer interferencias y se escucha la emisora. Cuando juzgamos a alguien, recuerda Ravi, el sabor de ese veneno se queda en nuestra boca.
Nuestra mente, explica con humor, es como un cachorro precioso que acaba de llegar a casa: lo dejas dos horas solo y te destroza los zapatos. La clave está en educarla con cariño, ofreciéndole premios y experiencias que le hagan saborear el buen camino. Ravi comparte esta mirada desde su experiencia y su tradición; el trabajo con el sonido puede ser un complemento valioso al acompañamiento terapéutico de cada persona.
Qué ocurre en un kirtan
La palabra kirtan, explica Ravi, une «cantar» y «la verdad»: es cantar los nombres de la verdad, cantarle a lo divino en todos sus nombres. Es una oración cantada, una alabanza como la que todas las tradiciones han ofrecido durante milenios. Por eso, cuando el espacio está bien preparado, al entrar se te puede mover todo, e incluso puedes emocionarte antes de empezar a cantar.
«Kirtan es un lugar que te da la oportunidad de ser.»
En el kirtan cabe todo: si estás triste, llora cantando; si estás alegre, cántalo. Ravi utiliza una imagen luminosa: una vela en un cuarto oscuro rompe la ilusión y muestra lo que hay. Cuando muchas personas cantan juntas, esas velas se suman y se convierten en un fuego que transforma.
«Cuando nos juntamos un grupo cantando, esa vela sumada a muchas velas se convierte en un fuego. Es una alquimia.»
Cada persona canta a su manera y, aun así, la masa de sonido crea un sonido nuevo, uno solo, donde queda vibración, unidad y belleza. Ante dos mil personas, Ravi siente responsabilidad, como el capitán de un barco o un buen chef que cocina el concierto con cuidado, y también una gran dicha: a veces, con los ojos cerrados, siente la sonrisa de sus maestros acompañándolo.
Presencia Sanadora y la Academia Ravi Ram
Las artes marciales internas lo llevaron a la Medicina Tradicional China, que estudió en profundidad, y a ella sumó la osteopatía, la terapia craneosacral biodinámica e iniciaciones de distintos linajes. Al unir el trabajo con las manos, la voz y la vibración, descubrió algo sorprendente: antes de emitir un sonido ya ocurrían cambios. Así nació Presencia Sanadora, un sistema en el que primero aprendes a estar en tu presencia, tocas desde ahí y vas quitando capas hasta llegar a acompañar con la sola presencia, y después lo trasladas al sonido.
Tras sus viajes a China para compartir mantras, intuyó que el futuro era online. Así llegaron el kirtan mensual en línea, el curso El poder del mantra, una formación de catorce capítulos, El viaje a través de los chakras y, hace dos años, la Academia Ravi Ram, con un logo inspirado en el ave fénix. Su propuesta está abierta a cualquier persona, desde cero, y también aporta un salto a quien ya lleva un largo camino: une la transmisión de conciencia, la vibración del mantra y prácticas yóguicas y taoístas.
El ego, un cuchillo de chef
Ravi aborda el ego con una sinceridad desarmante: «Yo tengo mucho ego», dice entre risas. Para él, el ego tiene una parte funcional y necesaria. Construimos una personalidad que nos da fuerza, dirección y recursos para relacionarnos con la vida. Es como el cuchillo de un chef, que corta a la perfección y a la vez tiene doble filo.
La madurez, explica, llega cuando aceptamos quiénes somos, reducimos la autocrítica y elegimos experimentar lo que emerge. La vida nos va mostrando puntos de inflexión que nos devuelven a la humildad, y ahí está el aprendizaje.
«Si tu compromiso es con experimentar y permaneces en ello, inevitablemente te lleva a la conciencia.»
Tres momentos clave del día
Toda la enseñanza de Ravi se apoya en tres pilares: el cuerpo, el mundo emocional y la conexión espiritual. Cuidarlos es como asentar un trípode firme. Y para sostenerlos en el día a día propone tres momentos clave.
Al despertar, gratitud. Cada día es una nueva oportunidad. Medita, haz tu práctica o tus visualizaciones, y empieza siempre agradeciendo.
A mediodía, cinco minutos para parar. Cierra los ojos, repite tu mantra o escucha tu respiración. Es un recordatorio de cómo empezaste el día y un reseteo para tu sistema nervioso.
Por la noche, perdón y gratitud. Primero perdona, empezando por ti, la persona más difícil de perdonar: la gratitud genuina surge como fruto del perdón. Ravi añade cinco minutos de sacudir el cuerpo para soltar.
Antes de dormir, visualiza. Imagina lo que quieres manifestar a largo, medio y corto plazo: cómo quieres que sea tu día de mañana.
Cuidar el cuerpo y una espiritualidad con los pies en la tierra
Tras explorar enfoques ayurvédicos, de Medicina China y contemporáneos, Ravi confía sobre todo en la autoescucha. El cuerpo es único y se comunica con nosotros. Comparte algunos hábitos que le sientan bien: empezar el día con una ducha de agua fría, hacer algo de deporte cada día y caminar aparte, con la meta de los diez mil pasos. Son sus elecciones personales; cada persona puede consultar con su médico qué le conviene.
Caminar, dice, baja la mente a los pies y, por el camino, pasa por el corazón. Ravi defiende una espiritualidad sólida y sencilla, con los pies en la tierra, empática y capaz de dejar al silencio su lugar en las relaciones. Él se ve como un guía para una parte del camino, con el deseo de que cada persona establezca su propio anclaje.
Todos los seres: del uno mismo a la humanidad
«Todos los seres» nació en un pequeño concierto de unas cincuenta personas: Ravi cuenta que la canción le atravesó en tiempo real. Es su versión del mantra tradicional Lokah Samastah, una oración tradicional que desea armonía y paz para cada ser del universo. La produjo Antonio Ferrara, a quien Ravi considera un gran hermano y un mago de la producción.
La canción expresa también su visión del servicio. Uno empieza por sí mismo, como en el avión, cuando primero te pones tu mascarilla. Después empieza el verdadero viaje: comprender que, cuando cantamos, lo hacemos también por quienes más lo necesitan y quizá tienen lejos la oportunidad de vivir un kirtan.
«El ser humano es un tesoro de la creación, pero somos medicina o veneno. Entonces tenemos que ser medicina.»
El episodio se despide con un momento muy especial: Ravi toma la guitarra e interpreta en directo «Todos los seres», un broche lleno de calma y emoción que puedes escuchar al final del vídeo.
Preguntas rápidas
Un sonido que le gusta más que cualquier otro: El silencio.
Un lugar donde perderse ahora mismo: El lugar donde nació.
Algo que le sigue sorprendiendo de la vida: Lo genuino que es el ser humano y la pureza que hay detrás de todos: seguimos siendo ese bebé.
Algo que antes le importaba mucho y ahora menos: Lo que piensen los demás. «Bueno, igual todavía me importa un poco.»
Un momento reciente de paz profunda: Un rato compartido con su hija, y la paz que sintió al despedirse de ella.
Si hoy dejara la voz a un lado, cómo expresaría lo que es: Bailando.
La frase para llevarte
«Nuestra conexión espiritual tiene que ser tan importante como el pan de cada día, como el agua, como las horas que dormimos.» — Ravi Ram
Para llevarlo a tu vida
Empieza el día con gratitud y regálate cinco minutos de pausa consciente a mediodía.
Antes de dormir, perdona empezando por ti y visualiza cómo quieres que sea tu día de mañana.
Elige un mantra o un sonido, como el OM, y repítelo unos minutos cada día observando cómo cambia tu mente.
Escucha la entrevista completa
Web de Ravi Ram: raviram.es
Instagram de Ravi Ram: @raviramoneda
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