Trauma, apego y Brainspotting con Mario Salvador

Actualizado: hace 9 horas
Hay heridas que se ven y heridas que permanecen ocultas durante años, guiando en silencio nuestra forma de sentir, de relacionarnos y de afrontar la vida. En esta entrevista, Mario Salvador nos acompaña a comprenderlas con una mirada profunda, humana y llena de esperanza. Con más de tres décadas dedicado al trauma, nos muestra cómo el cerebro intenta protegernos y cómo podemos pasar del modo supervivencia a una vida más libre y auténtica.
Quién es Mario Salvador
Mario Salvador, que firma sus libros como Mario C. Salvador, es psicólogo, psicoterapeuta, formador internacional y uno de los grandes referentes del Brainspotting en España. Fue alumno directo de David Grand, creador del método, y hoy es formador y supervisor de Brainspotting. Dirige retiros intensivos y forma a terapeutas en un modelo propio de psicoterapia del trauma que integra las terapias humanistas, la neurociencia, el trabajo con la disociación y la mirada transgeneracional. Su libro más reciente es Nuestra ciudadela interna. Desde la supervivencia a la autenticidad (Desclée De Brouwer).
Un buscador del conocimiento
Su primer sueño profesional era ser arqueólogo. Por el camino descubrió la psicología y se apasionó por ella. Curioso del conocimiento y con una fuerte llamada espiritual, vivió durante años la psicología y la espiritualidad como caminos paralelos que en el último cuarto de siglo ha visto unirse. Hace más de dos décadas llegó al trauma y a las aportaciones de la neurociencia a la psicoterapia, y ahí sigue explorando. Para él, mente, cuerpo y espíritu forman una unidad, y en sus talleres ha visto muchas veces cómo, al integrar las heridas, emerge de forma espontánea una llamada espiritual.
«Una vez que integras lo de abajo, aparece lo que está más arriba.»
La terapia es una relación
Mario valora los procedimientos como una guía, igual que un mapa nos ayuda a orientarnos, y recuerda que el territorio es la experiencia de la otra persona, siempre más amplia que cualquier protocolo. La psicoterapia es una relación coconstruida, y cada terapeuta deja su huella. Por eso invita a influir desde un abrazo compasivo y una aceptación radical de la experiencia del otro tal como es, para que pueda transformarse. Lo que más le sigue emocionando es descubrir la naturaleza única de cada ser humano, como las flores de un campo.
«Cada terapeuta vamos a hacer una sesión diferente en función de cómo nosotros somos. Tenemos una responsabilidad enorme porque dejamos una huella.»
Qué es realmente el trauma
Muchas personas asocian el trauma a grandes catástrofes. Mario propone una definición más amplia y cercana: el trauma es un dolor emocional vivido en soledad, en la experiencia de estar a solas ante el peligro, cuando nos falta alguien que nos entienda, nos apoye y nos ayude a digerir lo que sentimos. La pregunta útil es en qué grado lo llevamos cada uno, ya que las vidas perfectas son imposibles. Además, el trauma se transmite de generación en generación cuando el dolor de quienes nos precedieron queda pendiente de reparar.
«El trauma es un dolor emocional que ha sido vivido en soledad.»
Para explicarlo vuelve a nuestra naturaleza mamífera. El bebé sale a buscar el pecho y el cuerpo de su madre; si encuentra un cuidador suficientemente bueno, como diría Winnicott, se nutre de alimento y de amor, se retira a construirse por dentro y vuelve cuando lo necesita. Ese ir y venir nos acompaña toda la vida. Cuando el bebé encuentra a una madre desbordada por su propio sufrimiento, tiene que apartarse de algo que le resulta difícil y, a la vez, volver al mismo lugar, porque depende de él. Ese gesto repetido muchas veces se instala y frena el impulso espontáneo de acercarnos a la vida.
Aquí aparece una de las ideas más potentes de la entrevista. Tenemos dos impulsos vitales: la pertenencia y la autenticidad. De pequeños, pertenecer es una cuestión de supervivencia, así que, si hace falta, sacrificamos la autenticidad para ser amados y aceptados.
El trauma, en tres ideas
Es un dolor emocional vivido en soledad, cuando falta alguien que nos ayude a digerirlo.
Pasa de una generación a otra mientras el dolor espera ser reparado.
Para pertenecer, de niños sacrificamos parte de nuestra autenticidad.
El apego seguro, la base de todo
El apego seguro tiene una importancia vital para nuestra maduración. Significa sentir que hay alguien fuerte y amoroso disponible, capaz de protegernos ante el peligro y que nos ama de forma incondicional. Con esa base bien establecida emergen la curiosidad, la exploración, el juego, la socialización y la creatividad, porque el amor de nuestras figuras de referencia está garantizado. Al principio la regulación emocional llega de fuera, de quienes nos cuidan; con el tiempo la interiorizamos y aprendemos a cuidarnos a nosotros mismos.
El cerebro madura de abajo arriba: primero las estructuras más primitivas, después el sistema límbico, nuestro cerebro emocional y social, que gestiona la supervivencia con la huida, la lucha, el sometimiento y la congelación, y por último el neocórtex, brillante para aprender y crear. Cuando hay trauma, los mecanismos de supervivencia frenan los del crecimiento; por eso un niño asustado tiene más dificultades para rendir en el aula.
Vivir en modo supervivencia
Mario considera que hoy la sociedad vive mucho más en modo supervivencia que en modo calma, con un ritmo agotador, ciudades que aíslan y pantallas desde edades muy tempranas. Nuestro sistema nervioso evolucionó durante miles de años en contacto con otras personas, y la vida interna del niño se forma en la calidad del vínculo. Mario se muestra comprensivo con las familias, que llegan agotadas tras largas jornadas, y recuerda que el amor es un alimento tan básico como la comida.
Comparte una imagen preciosa: el cuerpo fabrica las sustancias del bienestar, como la oxitocina, la dopamina o la serotonina, cuando vivimos en relaciones de buen trato y de amor. Basta mirar la alegría de un niño pequeño o los saltos de un perro cuando llegamos a casa. Su propuesta es volver a cultivar la conexión, y cada persona puede consultar con su profesional de salud el acompañamiento que mejor encaja con su caso.
Lo que ocurre en el cerebro
La amígdala funciona como un detector de humo del peligro. En el trauma crónico suena como una alarma que sigue activa cuando el incendio ya se ha apagado, y el exceso de cortisol dificulta el trabajo del hipocampo, que sitúa cada experiencia en su contexto, con un principio y un final. Así el dolor se vive como algo inacabado: el pasado sigue vivo e inunda el presente.
Por eso Mario prefiere hablar de metabolizar y digerir el dolor emocional. Con Antonio Damasio, recuerda que nuestro primer sentido del yo es corporal: nos construimos de abajo arriba, de las sensaciones a las emociones, a las creencias y al propósito. La transformación recorre ese mismo camino: volver a la experiencia registrada en el cuerpo, dejar que cuente su historia en sensaciones, emociones e imágenes, y que la acoja nuestro observador interno para que por fin pueda concluir.
Brainspotting: donde miras afecta a lo que sientes
Nuestros dos hemisferios ven el mundo de forma distinta: el izquierdo destaca en la lógica y el lenguaje; el derecho, más conectado con el cuerpo, en la lectura sensorial y emocional. Mario comenta que en personas con trauma se han observado menos fibras en el cuerpo calloso, el puente entre ambos, y que tras un proceso terapéutico esa conexión puede crecer.
El Brainspotting nació en 2003, cuando David Grand observó que, al detener la mirada de una deportista en una posición concreta, emergía una información muy profunda. Esa posición ocular, el brainspot, actúa como ventana a la red neuronal que guarda una experiencia sentida en el cuerpo, y desde ahí se abre un proceso de atención plena muy enfocado.
«La forma más sencilla de decir qué es el Brainspotting es: donde miras afecta a lo que sientes.»
Mario busca a menudo dos posiciones: una que conecta con el dolor y otra con un recurso positivo. Así se activan a la vez dos redes neuronales y, como dice el principio de Hebb, las neuronas que se disparan juntas se conectan juntas. La experiencia puede entonces procesarse de una forma más amable.
Un ejercicio sencillo para explorar tu mirada
Evoca un recuerdo positivo, un momento de calma o de plenitud, y nota dónde lo sientes en el cuerpo.
Mira a tu derecha, al centro y a tu izquierda: ¿dónde lo sientes con más claridad?
Sube o baja un poco la mirada hasta encontrar tu punto y quédate ahí unos momentos.
Mario recomienda practicarlo con recuerdos positivos y dejar lo doloroso para la consulta.
A Roma con amor
Mario acuñó una frase que resume su manera de acompañar: a Roma con amor. Eligió Roma porque tiene las mismas letras que amor. Roma es la herida, y la sanación pide volver a ella con amabilidad, con delicadeza y con tiempo. La inteligencia de supervivencia nos invita a alejarnos del dolor; la curación nos invita a regresar acompañados.
A quienes temen que mirar el pasado retraumatice, Mario responde que la conexión humana es un asunto neurológico. La retraumatización ocurre cuando se accede al dolor a solas; su antídoto es vivirlo con otra persona presente. Lo explica con un recuerdo: en plena tormenta frente a Finisterre iba aterrorizado en un velero, miró al patrón y lo vio fumándose tranquilamente un puro habano. Sus ojos le daban una información distinta de la de sus tripas, y eso le permitió sostener el miedo. Toda experiencia tiene un final si la dejamos acabar.
«El antídoto de la retraumatización es vivir nuestro dolor emocional en conexión, sabiendo que hay otro con nosotros que sabe dónde vamos y que nos sostiene.»
Conexión. Sentir que hay alguien presente que nos acompaña.
Respiración ordenada. Ciclos de cuatro o cinco tiempos al inhalar y al exhalar aportan coherencia al nervio vago.
Un presente seguro. Darnos cuenta de que hoy estamos en un lugar a salvo.
El olfato. Un aroma agradable llega directo a la amígdala y ayuda a calmarla.
El observador interno. Como enseñaba Pierre Janet, aprender a tener una experiencia y, a la vez, observarla.
Del lodo nace el loto
«No hay loto sin lodo.»
A quien lleva años sintiéndose desconectado o roto por dentro, Mario le ofrece un lema de su maestro Thich Nhat Hanh. Nuestra cultura busca la flor y prefiere mirar hacia otro lado ante el sufrimiento; él recuerda que la flor brota precisamente de ahí. El trauma fue una vez un asunto interpersonal y con el tiempo se mantiene dentro de nosotros: una parte herida queda sepultada y a solas. La invitación es mirarla con amabilidad e integrarla.
Un legado escrito
Su primer libro, Más allá del yo. Encontrar nuestra esencia en la curación del trauma (2016), es su obra más documentada: recorre el trauma, la disociación, la mirada transgeneracional, la relación terapéutica y el Brainspotting, y en su segunda edición incluye un capítulo sobre la escucha límbica, el arte de escuchar lo que hay debajo de las palabras. En 2022 publicó con Peter Bourquin y otros autores ¿Quién soy? De la disociación a la integración, y después Las dos caras de Nina, un libro sencillo y profundo en forma de diálogo entre una joven y su terapeuta.
Nuestra ciudadela interna nació en Málaga, frente a la Alcazaba: lo que construimos dentro replica las defensas que levantamos fuera. Es un libro ilustrado que recorre nuestro mapa interno y cómo acompañar cada defensa. Al grabar la entrevista estaba a punto de publicar Reflexiones para una psicoterapia esencial, un diálogo creado junto a una alumna periodista.
Vivir con autenticidad
Para Mario, vivir con autenticidad es ser uno mismo y pacificar nuestra vida interna, porque el trauma es también una guerra entre partes de nosotros. Significa recuperar la capacidad de leer nuestras sensaciones y emociones como una brújula, y escuchar la llamada del alma para llegar a ser la persona única que cada uno está llamado a ser. Evoca la bellota de James Hillman y las células imaginales de la oruga, que despiertan dentro del capullo para dar forma a la mariposa: todos llevamos dentro esa imagen de quiénes podemos llegar a ser.
Preguntas rápidas
Un libro que le marcó: El arte de amar, de Erich Fromm.
Personas que le han influido: Carlo Moiso, en la psicoterapia, y Thich Nhat Hanh, en la tradición espiritual.
Una cualidad que admira: La compasión.
Lo que le sigue emocionando: La exploración: el espíritu del buscador.
Un hábito que mantiene: Caminar.
Algo que poca gente sabe: Que quería ser arqueólogo.
Lo que le habría gustado saber a los 25: La importancia de dedicar tiempo a las personas que amamos.
La palabra de su etapa actual: Creación.
Cómo le gustaría ser recordado: Por haber dejado una buena semilla en este mundo.
La frase para llevarte
«Que cada uno busquemos cómo encender la llama de nuestra vela, para que cada uno contribuyamos con un poquito de nuestra luz a iluminar esta sombra.» — Mario Salvador
Para llevarlo a tu vida
Cuando una reacción te parezca desproporcionada, pregúntate con amabilidad qué parte de tu historia está hablando.
Practica unos minutos de respiración en ciclos de cuatro tiempos y nota cómo se ordena tu cuerpo.
Busca tu punto de mirada para un recuerdo positivo y vuelve a él antes de un momento importante.
Escucha la entrevista completa
Libros de Mario Salvador: Nuestra ciudadela interna. Desde la supervivencia a la autenticidad (Desclée De Brouwer) · Más allá del yo · ¿Quién soy? De la disociación a la integración · Las dos caras de Nina
Web de Mario Salvador: aleces.com
Instagram de Mario Salvador: @mario.c.salvador
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